PARA MEMORIZAR:
«La respuesta amable calma la ira, pero la agresiva provoca el enojo» (Prov. 15: 1, NVI).
 

Lección 11 Para el Sábado, 13 de Diciembre

Morando en la tierra





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Jueves 11 de diciembre - lección 11

Resolución de conflictos

Lee Josué 22: 30-34. ¿De qué manera nos da este incidente algunas ideas acerca de cómo resolver conflictos y garantizar la unidad de la iglesia? (Comparar con Sal. 133; Juan 17: 20-23; 1 Ped. 3: 8, 9).

La historia de Josué 22 contiene varios principios acerca de la comunicación provechosa que pueden aplicarse a las relaciones humanas cotidianas en la familia, la iglesia y la comunidad.

Cuando las cosas van mal, o parecen ir mal, lo mejor es **comunicarse** en lugar de reprimir nuestras observaciones hasta que exploten. Es bueno que el pueblo de Dios no permanezca indiferente cuando los problemas parecen surgir. Si las tribus del este del Jordán hubieran comunicado su intención de construir un altar conmemorativo, todo el asunto podría haberse evitado.

Aunque uno esté convencido de que está en lo cierto, no hay que extraer **conclusiones precipitadas**. Las tribus del oeste del Jordán se apresuraron a creer el rumor que llegó a sus oídos y concluyeron erróneamente que las tribus del este del Jordán Oriental habían apostatado.

A partir de este incidente, podemos extraer los siguientes principios clave para la resolución de conflictos:

  • **Diálogo antes de actuar:** Es necesario hablar de los problemas reales o percibidos antes de actuar según las propias conclusiones.
  • **Sacrificio por la unidad:** Se debe estar dispuesto a hacer un sacrificio para lograr la unidad. Las tribus del oeste del Jordán estaban dispuestas a ceder parte de su territorio.
  • **Respuesta amable:** Cuando te acusen, ya sea falsa o justamente, da una respuesta amable que aleje la ira. Responder a una acusación con otra nunca conducirá a la paz. Intenta comprender antes de intentar ser comprendido.
  • **Alegría genuina:** Alégrate y bendice a Dios cuando se restablezca la paz. Es maravilloso ver que la congregación israelita principal experimentó una alegría genuina cuando se enteraron de la verdadera motivación de las dos tribus y media.
  • **Prioridad de la Verdad:** La unidad nunca puede ser un argumento para diluir la verdad o renunciar a los principios bíblicos. Sin embargo, la disciplina eclesiástica debe ser siempre el último recurso, no el primero, después de que hayan fracasado los intentos de reconciliación y asistencia pastoral basados en la Palabra de Dios.

¡Cuán diferentes serían nuestras iglesias si estos sencillos principios fueran aplicados sistemáticamente!


Comentarios Elena G. W

¿En dónde están aquellos que no escatiman o miden su amante labor por su Maestro? ¿Quiénes son los que están luchando por apaciguar toda disensión en la iglesia, siendo pacificadores en el nombre de Cristo? ¿Quiénes son los que están buscando contestar la oración de Jesús, “Para que todos sean uno, como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti. Que también ellos sean uno en nosotros. … Yo en ellos, y tú en mí. Que lleguen a ser perfectamente unidos, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los amaste a ellos, así como me amaste a mí?” ¿Puede nuestro Señor hablar estas palabras tan amables, tan llenas de significado, acerca de las iglesias en su presente estado de amor enfermizo, de disensión y pruebas triviales, iglesias que llaman a los ministros de su trabajo importante para venir a arreglar sus pequeñas dificultades creadas por ellos mismos, mostrando así que no tienen una conexión con Dios? No. Los miembros de la iglesia deben llegar a la unidad; y para poder hacer esto, deben tener **menos del yo y más de Jesús**. Deben aprender de Cristo. Deben ser mansos y humildes de corazón. Su orgullo y egoísmo deben morir. Entonces sus montañas de dificultades serán reducidas a un grano de arena.

Nunca ponga en tela de juicio los motivos de sus hermanos; pues como usted los juzgue, Dios ha declarado que usted será juzgado. Abra su corazón a la bondad, a los alegres rayos del Sol de Justicia. Fomente pensamientos bondadosos y santas afecciones. Cultive el hábito de hablar bien de su prójimo. No permita que el orgullo o la justicia propia le evite hacer una **confesión franca y completa de sus malos actos**. Si no ama a aquellos por los cuales Cristo murió, no tiene un amor genuino por Cristo, y su adoración será como una ofrenda manchada ante Dios. Si atesora pensamientos indignos, juzgando mal a sus hermanos y sospechando mal de ellos, Dios no escuchará sus oraciones llenas de suficiencia y exaltación propias. Cuando acude a aquellos que usted piensa que están actuando mal, debe tener un espíritu de mansedumbre, de bondad, y estar lleno de misericordia y buenos frutos. No muestre parcialidad a una persona, y descuide a otros de sus hermanos porque no congenian con usted. Tenga cuidado de no tratar bruscamente a quienes usted piensa que han cometido errores, mientras que a otros, más culpables y merecedores de más reprensión, que deberían ser severamente censurados por su conducta anticristiana, los apoye y los trate como amigos.

(El ministerio pastoral, pp. 305, 306).

Juan 8:54-58   

Josué 22:30-34

30Oyendo Finees el sacerdote y los príncipes de la congregación, y los jefes de los millares de Israel que con él estaban, las palabras que hablaron los hijos de Rubén y los hijos de Gad y los hijos de Manasés, les pareció bien todo ello. 31Y dijo Finees hijo del sacerdote Eleazar a los hijos de Rubén, a los hijos de Gad y a los hijos de Manasés: Hoy hemos entendido que Jehová está entre nosotros, pues que no habéis intentado esta traición contra Jehová. Ahora habéis librado a los hijos de Israel de la mano de Jehová.

32Y Finees hijo del sacerdote Eleazar, y los príncipes, dejaron a los hijos de Rubén y a los hijos de Gad, y regresaron de la tierra de Galaad a la tierra de Canaán, a los hijos de Israel, a los cuales dieron la respuesta.

33Y el asunto pareció bien a los hijos de Israel, y bendijeron a Dios los hijos de Israel; y no hablaron más de subir contra ellos en guerra, para destruir la tierra en que habitaban los hijos de Rubén y los hijos de Gad.

34Y los hijos de Rubén y los hijos de Gad pusieron por nombre al altar Ed; porque testimonio es entre nosotros que Jehová es Dios.

Salmos 133

1!!Mirad cuán bueno y cuán delicioso es
Habitar los hermanos juntos en armonía!

2Es como el buen óleo sobre la cabeza,
El cual desciende sobre la barba,
La barba de Aarón,
Y baja hasta el borde de sus vestiduras;

3Como el rocío de Hermón,
Que desciende sobre los montes de Sion;
Porque allí envía Jehová bendición,
Y vida eterna.

Juan 17:20-23

20Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, 21para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. 22La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. 23Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

1 Pedro 3:8-9

8Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; 9no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.

Versículos sobre Cómo Juzgar

Referencia Texto del Versículo
Lucas 6:37 37 No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.
Juan 7:24 24 No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.
1 Corintios 4:5 5 Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.

Josué 22:5-6

5 Solamente que con diligencia cuidéis de cumplir el mandamiento y la ley que Moisés siervo de Jehová os ordenó: que améis a Jehová vuestro Dios, y andéis en todos sus caminos; que guardéis sus mandamientos, y le sigáis a él, y le sirváis de todo vuestro corazón y de toda vuestra alma.
6 Y bendiciéndolos, Josué los despidió, y se fueron a sus tiendas.