PARA MEMORIZAR:
“Por la fe no pereció la prostituta Rajab junto con los incrédulos, porque recibió en paz a los espías” (Heb. 11:31, RVA-2015).
 

Lección 2: Para el 11 de octubre de 2025

SORPRENDIDOS POR LA GRACIA





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Lección 2 | Domingo 5 de octubre

SEGUNDA OPORTUNIDAD

Lee Josué 2:1 y Números 13:1, 2, 25-28, 33; 14:1-12. ¿Por qué Josué comenzó la misión de conquistar la Tierra Prometida enviando espías?

El lugar desde el que fueron enviados los dos espías es llamado Sitim (“acacias”) en el texto hebreo de Josué 2:1, o Abel-Sitim (“prado de las acacias”) en Números 33:49, y nos recuerda dos episodios negativos de la historia de Israel.

El primero es otro incidente de espionaje (ver Núm. 13) que presenta los mismos elementos básicos: la misión encomendada a los espías, la incursión secreta de ellos en territorio enemigo, su regreso, el informe acerca de sus hallazgos y la decisión de actuar sobre la base de ese informe.

El otro incidente en Sitim representa una de las violaciones más desafiantes e idólatras del pacto: los israelitas, instigados por Balaam, se entregaron al libertinaje con las mujeres moabitas y adoraron a sus dioses (Núm. 25:1-3; 31:16).

En este contexto, el nombre de Sitim crea una tensión extraordinaria en cuanto al desenlace de toda la historia. ¿Será otro fracaso en la frontera de la Tierra Prometida? ¿O conducirá al tan esperado cumplimiento de la antigua promesa?

Lee Juan 18:16-18, 25-27; 21:15-19. ¿Qué paralelismos descubres entre la segunda oportunidad dada a Israel como nación y la que recibió Pedro?

El Señor es un Dios de segundas (¡y muchas otras más!) oportunidades. La Biblia llama “gracia” a las oportunidades adicionales. Gracia es simplemente algo que no merecemos. La Biblia está repleta del concepto de gracia (comparar con Rom. 5:2; 11:6; Efe. 2:8). Dios ofrece misericordiosamente a todos la posibilidad de un nuevo comienzo (Tito 2:11-14). Pedro mismo experimentó esa gracia e instó a la iglesia a crecer en ella (2 Ped. 3:18). Y las noticias son aún mejores: tenemos mucho más que una segunda oportunidad. ¿Qué sería de nosotros si así no fuera?

Piensa en la segunda oportunidad que Dios concedió a los israelitas de entrar en Canaán, y en la gracia concedida a Pedro después de que negó a su Señor. ¿Qué nos enseñan estos incidentes acerca de la gracia que debemos ofrecer a quienes la necesitan?


Comentarios Elena G.W

El pueblo de Dios que aguardaba el **segundo advenimiento** se aproximaba al momento cuando tiernamente esperaba que se cumpliera la plenitud de su gozo en la segunda venida del Salvador. Pero volvió a transcurrir el tiempo sin que se produjera el advenimiento de Jesús. Resultó difícil retomar las preocupaciones de la vida que pensábamos que habían terminado para siempre.

Fue un chasco muy amargo que sobrecogió al pequeño grupo cuya fe había sido tan fuerte y cuya esperanza había sido tan elevada. Pero quedamos sorprendidos al ver que nos sentíamos tan **libres en el Señor** y que éramos tan **poderosamente sostenidos por su fortaleza y su gracia**.

(Testimonios para la Iglesia, t. 1, p. 58).

Los discípulos de Cristo saben muy poco de las tramas que Satanás y sus huestes urden contra ellos. Pero el que está sentado, en los cielos hará servir todas esas maquinaciones para el cumplimiento de sus altos designios. Si el Señor permite que su pueblo pase por el **fuego de la tentación**, no es porque se goce en sus penas y aflicciones, sino porque esas pruebas son necesarias para su **victoria final**.

Hemos sido tomados de la cantera del mundo y traídos al taller del Señor para ser labrados a fin de ocupar un lugar en su templo… **No os rebeléis bajo este proceso de la gracia**. Puede ser que seáis una piedra tosca que requiere mucho trabajo antes de estar preparada para ocupar el lugar que Dios le ha designado. No os sorprendáis si con el **martillo y el cincel de las pruebas** Dios os va quitando los defectos de carácter. Solo él puede realizar esta obra. Podéis estar seguros de que **no dará ni un golpe inútil**.

Se me ha mostrado que Dios dio a los suyos un **cáliz de amargura** que beber, para limpiarlos y purificarlos… Vi que el amargo cáliz puede dulcificarse con la **paciencia, resignación y oración**, y que producirá en el corazón de quienes lo reciban, el efecto que le fue asignado, con lo cual Dios quedará honrado y glorificado. **No es floja tarea el ser cristiano poseído y aprobado por Dios**.

Basta su gracia para resistir todas las pruebas, y aunque estas sean más duras que nunca, si tenemos absoluta confianza en Dios, podremos vencer todas las tentaciones y por su gracia salir victoriosos. Debemos **llevar puesta la completa armadura de Dios**, y estar listos en todo momento para sostener el conflicto con las potestades de las tinieblas.

(The Faith I Live By, p. 317; parcialamente en La fe por la cual vivo, 7 de noviembre, p. 319).

Juan 8:54-58   

1 Corintios 1:26-29   

26 Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29 a fin de que nadie se jacte en su presencia.


Josué 2:1

1 Entonces Josué hijo de Nun envió secretamente desde Sitim a dos espías, diciendo: «Vayan a reconocer la tierra, especialmente Jericó». Ellos fueron y entraron en la casa de una ramera llamada Rahab, y se alojaron allí.


Números 13:1-2

1 Entonces el Señor habló a Moisés, diciendo: 2 «Envía por ti hombres que reconozcan la tierra de Canaán, la cual yo daré a los hijos de Israel; enviarás un hombre de cada una de las tribus de sus padres, cada uno jefe entre ellos.»


Números 13:25-28

25 Al regresar de reconocer la tierra, al cabo de cuarenta días, 26 se presentaron ante Moisés, Aarón y toda la congregación de los hijos de Israel en el desierto de Parán, en Cades. Les informaron a ellos y a toda la congregación, y les mostraron el fruto de la tierra. 27 Así le informaron: «Entramos en la tierra adonde nos enviaste; y ciertamente mana leche y miel, y este es su fruto. 28 Sin embargo, el pueblo que habita la tierra es fuerte, y las ciudades están fortificadas y son muy grandes; además, vimos allí a los descendientes de Anac.


Números 13:33

33 Allí también vimos a los gigantes (los hijos de Anac son parte de los gigantes); y éramos como langostas a nuestros propios ojos, y así estábamos a sus ojos.


Números 14:1-12

1 Entonces toda la congregación alzó la voz y clamó, y el pueblo lloró aquella noche. 2 Todos los hijos de Israel murmuraron contra Moisés y Aarón, y toda la congregación les dijo: «¡Ojalá hubiéramos muerto en la tierra de Egipto! ¡Ojalá hubiéramos muerto en este desierto! 3 ¿Por qué nos trae el Señor a esta tierra para caer a espada? Nuestras esposas y nuestros pequeños serán saqueados; ¿no sería mejor para nosotros regresar a Egipto?». 4 Así que se dijeron unos a otros: «Nombraremos un líder y regresaremos a Egipto». 5 Entonces Moisés y Aarón cayeron rostro en tierra ante toda la asamblea de la congregación de los hijos de Israel. 6 Josué, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Jefone, de los que habían explorado la tierra, rasgaron sus vestiduras; 7 Y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: «La tierra por la que pasamos para reconocerla es una tierra sumamente buena. 8 Si el Señor se complace en nosotros, nos traerá a esta tierra y nos la entregará, una tierra que mana leche y miel. 9 Pero no se rebelen contra el Señor ni teman a la gente de esta tierra, porque serán nuestra presa. Su protección les ha sido quitada, y el Señor está con nosotros; no les teman». 10 Pero toda la congregación ordenó apedrearlos. Entonces la gloria del Señor se apareció en la tienda de reunión a todos los hijos de Israel. 11 El Señor dijo a Moisés: «¿Hasta cuándo me despreciará este pueblo? ¿Y hasta cuándo no creerán en mí, a pesar de todas las señales que he realizado en medio de ellos? 12 Los heriré con pestilencia y los desposeeré, y haré de ustedes una nación más grande y poderosa que ellos».


Juan 18:16-18

16 Pero Pedro estaba afuera, a la puerta. Entonces el otro discípulo, conocido del sumo sacerdote, salió, habló con el portero e hizo entrar a Pedro. 17 Entonces la esclava que custodiaba la puerta le dijo a Pedro: «¿No eres tú también uno de los discípulos de este hombre?». Él respondió: «No lo soy». 18 Los esclavos y los guardias estaban allí de pie, habiendo encendido brasas, porque hacía frío, y se estaban calentando; y Pedro también estaba con ellos, de pie, calentándose.


Juan 18:25-27

25 Simón Pedro estaba de pie calentándose. Le dijeron: «¿No eres tú también uno de sus discípulos?». Él lo negó y dijo: «No lo soy». 26 Uno de los siervos del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le cortó la oreja, dijo: «¿No te vi en el huerto con él?». 27 Pedro volvió a negarlo, y al instante cantó un gallo.


Juan 21:15-19

15 Cuando terminaron de desayunar, Jesús le dijo a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?». Él le respondió: «Sí, Señor; tú sabes que te amo». Él le dijo: «Apacienta mis corderos». 16 Le volvió a preguntar por segunda vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?». Él le respondió: «Sí, Señor; tú sabes que te amo». Él le dijo: «Pastorea mis ovejas». 17 Le preguntó por tercera vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?». Pedro se entristeció porque le había preguntado por tercera vez: «¿Me amas?». Y le respondió: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo». Jesús le dijo: «Apacienta mis ovejas. 18 De cierto, de cierto te digo: cuando eras más joven, te ceñías e ibas adonde querías; pero cuando envejezcas, extenderás las manos, y otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras ir». 19 Esto dijo, dando a entender con qué clase de muerte glorificaría a Dios. Y dicho esto, le dijo: «¡Sígueme!».

Romanos 5:2

2 por medio de quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.


Efesios 2:8

8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;


Romanos 11:6

6 Pero si es por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia.

Juan 1:1-18    CB   

1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2 Este era en el principio con Dios. 3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. 4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5 La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. 6 Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. 7 Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. 8 No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. 9 Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. 10 En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. 11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. 14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. 15 Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo. 16 Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. 17 Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. 18 A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

Romanos 5:2

2 por medio de quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.


Efesios 2:8

8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;


Romanos 11:6

6 Pero si es por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia.