PARA MEMORIZAR:
“Por la fe no pereció la prostituta Rajab junto con los incrédulos, porque recibió en paz a los espías” (Heb. 11:31, RVA-2015).
 

Lección 2: Para el 11 de octubre de 2025

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Lección 2 | Miércoles 8 de octubre

VALORES ENFRENTADOS

Lee Josué 9:1-20. ¿Qué semejanzas y diferencias existen entre la historia de Rahab y la de los gabaonitas? ¿Por qué son significativas esas semejanzas y diferencias?

Este capítulo de Josué comienza relatando la decisión de cinco reyes cananeos de pequeñas ciudades-estado de crear una coalición contra los israelitas. A diferencia de ellos, los habitantes de Gabaón decidieron hacer una alianza con Israel.

Con el fin de engañar a los israelitas para que concertaran un pacto con ellos, los gabaonitas recurrieron al ardid de presentarse como embajadores de un país lejano. Según Deuteronomio 20:10 al 18, Dios hizo una distinción entre los cananeos y las personas que vivían fuera de la Tierra Prometida.

La palabra traducida como “astutamente”, o “con astucia”, puede tener un sentido positivo que denota prudencia y sabiduría (Prov. 1:4; 8:5, 12) o negativo cuando designa una intención criminal (Éxo. 21:14; 1 Sam. 23:22; Sal. 83:3). En el caso de los gabaonitas, detrás de su acción engañosa se escondía una intención de autopreservación.

El discurso de los gabaonitas es sorprendentemente similar al de Rahab. Ambos reconocen el poder del Dios de Israel y que el éxito de este pueblo no es simplemente una hazaña humana. A diferencia de otros cananeos, no se rebelan contra el plan divino de conceder la tierra a los israelitas y admiten que el Señor mismo está expulsando a estas naciones ante Israel. Las noticias de la liberación de Egipto y las victorias sobre Sehón y Og impulsan tanto a Rahab como a los gabaonitas a procurar un pacto o alianza con los israelitas. Sin embargo, en lugar de reconocer plenamente su disposición a someterse al Dios de Israel, como lo hizo Rahab, los gabaonitas recurren a un subterfugio.

La ley de Moisés establecía disposiciones para conocer la voluntad de Dios en casos como este (Núm. 27:16-21). Josué debería haber preguntado al Señor cuál era su voluntad y haber evitado así el engaño de los gabaonitas.

El deber fundamental de un líder teocrático, y de cualquier líder cristiano, es hacer la voluntad de Dios (1 Crón. 28:9; 2 Crón. 15:2; 18:4; 20:4). Al descuidarla, los israelitas se vieron obligados a violar las condiciones fundamentales de la conquista de la tierra o a romper un juramento hecho en nombre del Señor, lo cual lo convertía en obligatorio.

¿Cuántas veces te has encontrado luchando entre lo que parecen ser dos valores bíblicos opuestos?


Comentarios Elena G.W

El Engaño de los Gabaonitas y la Fidelidad de Josué

El Pacto Forzado por el Engaño

De Siquem los israelitas volvieron a su campamento de Gilgal. Allí los visitó poco después una **embajada extraña**, que deseaba pactar un tratado con ellos. Los embajadores manifestaron que venían de tierras lejanas, cosa que parecía confirmar su apariencia. Llevaban ropas viejas y raídas; sus sandalias estaban recosidas; sus provisiones de boca estaban mohosas, y sus odres, rasgados y remendados, como si se los hubiera reparado apresuradamente durante el viaje…

Estas explicaciones prevalecieron… “Y Josué hizo paz con ellos, y concertó con ellos que les dejaría la vida: también los príncipes de la congregación les juraron”. Así se concertó la alianza…

Consecuencias del Engaño

Pero les hubiera salido mejor a los gabaonitas si hubieran tratado honradamente con Israel. Aunque su sumisión a Jehová les permitió **conservar la vida**, su engaño solo les reportó **deshonra y servidumbre**. Dios había estatuido que todos los que renunciaran al paganismo, y se unieran con los israelitas, habían de participar de las bendiciones del pacto. Quedaban incluidos en la expresión “el extranjero que peregrina entre vosotros”, y con pocas excepciones esta clase había de gozar iguales favores y privilegios que Israel. El mandamiento de Dios fue: “Y cuando el extranjero morare contigo en vuestra tierra, no le oprimiréis. Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que peregrinare entre vosotros; y ámalo como a ti mismo” (Levítico 19:33, 34)

Tales eran las condiciones en las cuales los gabaonitas podrían haber sido recibidos de no haber mediado el engaño al cual habían recurrido. Ser hechos **leñadores y aguadores** por todas las generaciones no era poca humillación para aquellos ciudadanos de una ciudad real, donde todos los hombres eran “fuertes”. Pero habían adoptado el manto de la pobreza con fines de engaño, y les quedó como **insignia de servidumbre perpetua**. A través de todas las generaciones, esta servidumbre iba a atestiguar el **aborrecimiento en que Dios tiene la mentira**.

(Conflicto y valor, 26 de abril, p. 122).

El Deber de la Protección

La sumisión de Gabaón a los israelitas desalentó a los reyes de Canaán. Tomaron inmediatamente medidas para vengarse de los que habían hecho la paz con los invasores. Bajo la dirección de Adonisedec, rey de Jerusalén, **cinco de los reyes cananeos se confederaron contra Gabaón**. Sus movimientos fueron rápidos. Los gabaonitas no estaban preparados para defenderse y enviaron un mensaje a Josué que estaba en Gilgal:

“No encojas tus manos de tus siervos; sube prestamente a nosotros para guardarnos y ayudarnos: porque todos los reyes de los Amorreos que habitan en las montañas, se han juntado contra nosotros”.

El peligro no solo amenazaba al pueblo de Gabaón, sino también a Israel. La ciudad dominaba los pasos que daban acceso al centro y al sur de Palestina, y había que conservarla si se quería conquistar el país.

Josué se preparó en seguida para acudir en auxilio de Gabaón. Los habitantes de la ciudad sitiada habían temido que a causa del fraude que habían cometido, Josué rechazara su pedido de ayuda. Pero en vista de que **se habían sometido al dominio de Israel, y habían aceptado adorar a Dios, Josué se sintió obligado a protegerlos**. No obró esta vez sin consultar a Dios, y el Señor le alentó en la empresa.

“No tengas temor de ellos —fue el mensaje divino:— porque yo los he entregado en tu mano, y ninguno de ellos parará delante de ti”.

Así que “subió Josué de Gilgal, él y todo el pueblo de guerra con él, y todos los hombres valientes”.

(Historia de los patriarcas y profetas, p. 542).

Juan 8:54-58   

1 Corintios 1:26-29   

26 Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29 a fin de que nadie se jacte en su presencia.


Josué 9:1-20

1 Y sucedió que cuando todos los reyes que estaban al otro lado del Jordán, en la región montañosa, en la llanura y en toda la costa del Mar Grande hacia el Líbano —los hititas, los amorreos, los cananeos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos— se enteraron, 2 se unieron para luchar contra Josué y contra Israel. 3 Cuando los habitantes de Gabaón oyeron lo que Josué había hecho con Jericó y con Hai, 4 también obraron con astucia y partieron como embajadores, llevando sacos viejos sobre sus asnos, odres de vino viejos, rotos y remendados, 5 sandalias viejas y remendadas, y ropas gastadas; y todo el pan de su provisión estaba seco y desmenuzado. 6 Fueron a Josué, al campamento de Gilgal, y le dijeron a él y a los hombres de Israel: «Venimos de un país lejano; ahora, pues, hagan un pacto con nosotros». 7 Los hombres de Israel dijeron a los heveos: «Quizás viven en nuestra tierra; ¿cómo, entonces, haremos un pacto con ustedes?». 8 Pero ellos respondieron a Josué: «Somos tus siervos». Entonces Josué les preguntó: «¿Quiénes son ustedes y de dónde vienen?». 9 Ellos le respondieron: «Tus siervos han venido de un país muy lejano a causa de la fama del Señor tu Dios, pues hemos oído hablar de él y de todo lo que hizo en Egipto, 10 y de todo lo que hizo a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán: a Sehón, rey de Hesbón, y a Og, rey de Basán, que estaba en Astarot. 11 Nuestros ancianos y todos los habitantes de nuestro país nos hablaron, diciendo: «Tomen provisiones para el viaje, vayan a su encuentro y díganles: «Somos tus siervos; Ahora pues, hagan un pacto con nosotros». 12 Este nuestro pan estaba caliente cuando lo sacamos de nuestras casas para nuestras provisiones el día que salimos para venir a ustedes; pero ahora, he aquí, está seco y desmenuzado. 13 Estos odres que llenamos eran nuevos, y he aquí, están rotos; y esta nuestra ropa y nuestras sandalias están gastadas por el largo viaje. 14 Así que los hombres de Israel tomaron algunas de sus provisiones y no pidieron el consejo del Señor. 15 Josué hizo las paces con ellos e hizo un pacto con ellos para dejarlos vivir; y los líderes de la congregación les juraron. 16 Sucedió que al cabo de tres días después de haber hecho el pacto con ellos, oyeron que eran vecinos y que vivían en su tierra. 17 Entonces los hijos de Israel partieron y llegaron a sus ciudades al tercer día. Sus ciudades eran Gabaón, Cafira, Beerot y Quiriat-jearim. 18 Los hijos de Israel no los atacaron porque los líderes de la congregación les habían jurado por el Señor, Dios de Israel. Y toda la congregación murmuró contra los líderes. 19 Pero todos los líderes dijeron a toda la congregación: «Les hemos jurado por el Señor, Dios de Israel, y ahora no podemos tocarlos. 20 Esto haremos con ellos: les dejaremos vivir, para que la ira no caiga sobre nosotros por el juramento que les hicimos».


Éxodo 21:14

14 Pero si alguno procede con soberbia hacia su prójimo, de modo que lo mata con astucia, de mi altar lo quitarás para que muera.


1 Samuel 23:22

22 Id ahora, aseguraos mejor, e investigad y mirad su lugar donde está su guarida, y quién lo ha visto allí; porque me han dicho que es muy astuto.


Salmos 83:3

3 Contra tu pueblo traman planes astutos, Y conspiran juntos contra tus siervos.


Deuteronomio 20:10-18

10 "Cuando te acerques a una ciudad para combatirla, le ofrecerás condiciones de paz. 11 Si accede a hacer la paz contigo y te abre las puertas, entonces toda la gente que se encuentre en ella se convertirá en tu trabajo forzado y te servirá. 12 Sin embargo, si no hace la paz contigo, sino que te declara la guerra, entonces la sitiarás. 13 Cuando el Señor tu Dios la entregue en tu mano, herirás a todos los hombres que estén en ella a filo de espada. 14 Solo las mujeres, los niños, los animales y todo lo que haya en la ciudad, todo su botín, lo tomarás como botín para ti; y usarás el botín de tus enemigos que el Señor tu Dios te ha dado. 15 Así harás con todas las ciudades que estén muy lejos de ti, que no sean de las ciudades de estas naciones cercanas. 16 Solo en las ciudades de estos pueblos que el Señor tu Dios te da como herencia, no dejarás con vida nada que respire. 17 Sino que los destruirás por completo, 18 para que no os enseñen a hacer conforme a todas sus abominaciones que ellos han hecho para sus dioses, pecando así contra Jehová vuestro Dios.

Éxodo 12:13

13 Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros habitéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros ninguna plaga de destrucción cuando yo hiera la tierra de Egipto.


Éxodo 12:22-23

22 Tomad un manojo de hisopo y mojadlo en la sangre que está en la palangana, y untad con la sangre de la palangana el dintel y los dos postes de la puerta; y ninguno de vosotros saldrá de su casa hasta la mañana. 23 Porque el Señor pasará para herir a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes de la puerta, el Señor pasará de largo aquella puerta y no permitirá que el destructor entre en vuestras casas para heriros.

Juan 6:35    CB   

35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

Juan 6:41

41 Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo.

Juan 6:48

48 Yo soy el pan de vida.

Juan 6:51

51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.

Proverbios 1:4

4 Para dar prudencia a los ingenuos, y a los jóvenes conocimiento y discreción,


Proverbios 8:5

5 Oh ingenuos, entended la prudencia; y, oh necios, entended la sabiduría.


Proverbios 8:12

12 Yo, la sabiduría, habito con la prudencia, Y hallo el conocimiento y la discreción.

Éxodo 21:14

14 Pero si alguno procede con soberbia hacia su prójimo, de modo que lo mata con astucia, de mi altar lo quitarás para que muera.


1 Samuel 23:22

22 Id ahora, aseguraos mejor, e investigad y mirad su lugar donde está su guarida, y quién lo ha visto allí; porque me han dicho que es muy astuto.


Salmos 83:3

3 Contra tu pueblo traman planes astutos, Y conspiran juntos contra tus siervos.

Números 27:16-21

16 Que el Señor, Dios de los espíritus de toda carne, designe a un hombre al frente de la congregación, 17 que salga y entre delante de ellos, y que los guíe y los traiga, para que la congregación del Señor no sea como ovejas sin pastor. 18 Entonces el Señor le dijo a Moisés: «Toma a Josué, hijo de Nun, hombre en quien está el Espíritu, y pon tu mano sobre él; 19 y haz que se presente ante el sacerdote Eleazar y ante toda la congregación, y dale autoridad a la vista de ellos. 20 Pondrás sobre él parte de tu autoridad, para que toda la congregación de los hijos de Israel le obedezca. 21 Además, se presentará ante el sacerdote Eleazar, quien lo consultará mediante el juicio del Urim ante el Señor. A su orden saldrán y a su orden entrarán, tanto él como los hijos de Israel con él, es decir, toda la congregación».

1 Crónicas 28:9

9 En cuanto a ti, hijo mío, Salomón, reconoce al Dios de tu padre y sírvele con todo tu corazón y con ánimo dispuesto; porque el Señor escudriña todos los corazones y entiende toda intención de los pensamientos. Si lo buscas, él te dejará encontrarlo; pero si lo abandonas, te rechazará para siempre.


2 Crónicas 15:2

2 Y salió al encuentro de Asa, y le dijo: Escúchenme, Asa, y todo Judá y Benjamín: el Señor estará con ustedes cuando ustedes estén con él. Y si lo buscan, él los dejará encontrarlo; pero si lo abandonan, él los abandonará a ustedes.


2 Crónicas 18:4

4 Además, Josafat dijo al rey de Israel: «Te ruego que consultes primero la palabra del Señor».


2 Crónicas 20:4

4 Entonces Judá se reunió para pedir ayuda al Señor; incluso vinieron de todas las ciudades de Judá para buscar al Señor.