PARA MEMORIZAR:
«Vuelvan a la fortaleza, ustedes, presos de esperanza. Hoy les anuncio que les restauraré todo al doble» (Zac. 9: 12).
 

Lección 9 Para el Sábado, 22 de Noviembre

Herederos de las promesas, cautivos de la esperanza





- Audio Lección -


Martes, 25 de Noviembre

El desafío de la tierra

Lee Josué 13: 1-7 . Aunque la tierra de Canaán fue un regalo de Dios, ¿cuáles fueron algunos de los desafíos que supuso poseerla?



Dado que durante siglos los israelitas habían vivido como esclavos, **carecían de habilidades militares** para conquistar la tierra. Ni siquiera sus amos, los egipcios, con sus ejércitos hábiles y bien equipados, fueron capaces de ocuparla permanentemente. Los egipcios nunca conquistaron Canaán por completo debido a lo inexpugnable de sus **ciudades amuralladas**. Ahora se le decía a una nación de antiguos esclavos que conquistara una tierra que sus antiguos amos habían sido incapaces de someter. Eso solo sería posible **por la gracia de Dios, no por su propio esfuerzo**.

Los capítulos 13 a 21 de Josué se refieren a la distribución de la tierra entre las distintas tribus de Israel. Tal distribución incluye no solo lo que había sido asignado a Israel, sino también lo que este **debía aún ocupar** dentro de ese territorio. Los israelitas podían vivir con seguridad en la tierra que Dios les había concedido como herencia. Eran, por así decirlo, los legítimos inquilinos de la tierra que pertenece a Dios. Sin embargo, la iniciativa de Dios debía estar acompañada de una **respuesta humana**. La primera mitad del libro muestra cómo Dios otorgó la tierra a su pueblo, desposeyendo a los cananeos. La segunda mitad relata cómo Israel tomó la tierra y se asentó en ella. Esta complejidad de la conquista ilustra la dinámica de nuestra salvación. Al igual que Israel, no podemos hacer nada para obtener la salvación ( Efe. 2: 8, 9    ), ya que esta es un regalo, así como la tierra fue un regalo de Dios a Israel basado en la relación de pacto entre ambos. Ciertamente, no se basó en los méritos del pueblo (ver Deut. 9: 5    ).

Sin embargo, para que los israelitas pudieran disfrutar del regalo de Dios, tuvieron que asumir todas las **responsabilidades** que conllevaba vivir en la tierra. De manera semejante, nosotros debemos pasar por el proceso de la **santificación**, la obediencia amorosa a los requerimientos divinos, para ser ciudadanos del Reino de Dios. A pesar de las diferencias entre esas dos realidades, el paralelismo entre la recepción de la tierra por gracia y el acceso a la salvación por gracia se asemejan considerablemente. Hemos recibido un don maravilloso, pero **podemos perderlo si no somos cuidadosos**.

¿Cómo se enfrentan hoy los cristianos a desafíos similares a los relacionados con la ocupación de la Tierra Prometida? Ver Filipenses 2: 12 y Hebreos 12: 28 .




Comentarios Elena G.W.

A través de toda la vida tendremos **conflictos con los poderes de las tinieblas** y obtendremos preciosas victorias. Hemos de fijar nuestra vista en el galardón. Cuando Josué subió del Jordán a tomar Jericó, se encontró ante un ser majestuoso y, de inmediato, le dijo con tono desafiante: “¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos?” La respuesta fue, “No; mas como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora… Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo”. No fue Josué, sino el dirigente de Israel, Cristo, quien estuvo a cargo de la toma de Jericó.

Estas eran las lecciones que se daban continuamente a los hijos de Israel. Al dirigir su atención al Dios del cielo, Cristo les enseñó que **no debían adjudicarse la gloria ellos mismos**. No hemos de abrigar un espíritu de exaltación propia. En el momento en que comencemos a pensar que somos importantes, recordemos que no poseemos nada que nos haga diferentes o mejores que los demás mortales, excepto lo que Dios nos ha dado.

Cuando estéis en necesidad, recordad nuestra relación con los hijos de Israel. La pluma de la inspiración traza claramente su historia. No debemos imitar su ejemplo de **murmuración y descontento**. Dios no puso en los labios de Moisés palabras de condenación. Eran un pueblo apartado y diferente de otras naciones.

Al aceptar la religión de Jesucristo, muchos parecieran pensar que están iniciando un camino descendente. Estas personas debieran bajarse de los peldaños de su elevada estima propia y de su justicia propia y **humillarse delante de Dios**. Sin embargo, los que se pongan en relación con el Dios viviente, como hijos e hijas de Dios, han de tomar una **senda ascendente**…

Hablemos del cielo y de las cosas celestiales, manteniéndonos en una actitud de súplica delante de Dios. No es seguro que ninguno de nosotros se sienta en una posición en la que su pie no puede resbalar, antes bien debiéramos percibir que el terreno donde estamos es santo. **Limpiad el templo de vuestro espíritu de toda contaminación**, para que Cristo entre y reine con poder supremo. Contemplando a Jesús, hemos de crecer a su semejanza. Cuanto más nos relacionemos con él, tanto más percibiremos nuestras imperfecciones… Dondequiera que estemos, nuestras oraciones debieran ascender al Señor reclamando más luz. Acudamos a él pare recibir las órdenes… A fin de conocer el poder y la fortaleza de la verdadera vida de devoción, hemos de **escondernos en Jesús, dedicándonos a él sin reservas**… Consagrad por completo a Dios vuestras fuerzas, vuestra mente y vuestras habilidades. Dondequiera que el Señor os ponga, por humilde que sea dicha responsabilidad, cumplidla fielmente (El Cristo triunfante, 8 de mayo, p. 137).


Juan 8:54-58   

Josué 13:1-7

1 Siendo Josué ya viejo, entrado en años, Jehová le dijo: Tú eres ya viejo, de edad avanzada, y queda aún mucha tierra por poseer.

2 Esta es la tierra que queda: todos los territorios de los filisteos, y todos los de los gesureos;

3 desde Sihor, que está al oriente de Egipto, hasta el límite de Ecrón al norte, que se considera de los cananeos; de los cinco príncipes de los filisteos, el gazeo, el asdodeo, el ascaloneo, el geteo y el ecroneo; también los aveos;

4 al sur toda la tierra de los cananeos, y Mehara, que es de los sidonios, hasta Afec, hasta los límites del amorreo;

5 la tierra de los giblitas, y todo el Líbano hacia donde sale el sol, desde Baal-gad al pie del monte Hermón, hasta la entrada de Hamat;

6 todos los que habitan en las montañas desde el Líbano hasta Misrefotmaim, todos los sidonios; yo los exterminaré delante de los hijos de Israel; solamente repartirás tú por suerte el país a los israelitas por heredad, como te he mandado.

7 Reparte, pues, ahora esta tierra en heredad a las nueve tribus, y a la media tribu de Manasés.

Filipenses 2:12

12 Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor,

Hebreos 12:28

28 Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia;

Hebreos 8:6
6 Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. Y los hijos de Israel acamparon en Gilgal, y celebraron la pascua a los catorce días del mes, por la tarde, en los llanos de Jericó.

Hebreos 6:12
12 a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.

Deuteronomio 9:4-6

4 No pienses en tu corazón cuando Jehová tu Dios los haya echado de delante de ti, diciendo: Por mi justicia me ha traído Jehová a poseer esta tierra; pues por la impiedad de estas naciones Jehová las arroja de delante de ti.
5 No por tu justicia, ni por la rectitud de tu corazón entras a poseer la tierra de ellos, sino por la impiedad de estas naciones Jehová tu Dios las arroja de delante de ti, y para confirmar la palabra que Jehová juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.
6 Por tanto, sabe que no es por tu justicia que Jehová tu Dios te da esta buena tierra para tomarla; porque pueblo duro de cerviz eres tú.