PARA MEMORIZAR:
«Vuelvan a la fortaleza, ustedes, presos de esperanza. Hoy les anuncio que les restauraré todo al doble» (Zac. 9: 12).
 

Lección 9 Para el Sábado, 22 de Noviembre

Herederos de las promesas, cautivos de la esperanza





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Miércoles, 26 de Noviembre

El jubileo

La tierra era tan fundamental para la existencia de Israel como pueblo de Dios que debía distribuirse entre las tribus y las familias (Núm. 34: 13-18) para evitar que se convirtiera en posesión de unas pocas élites dirigentes.

Lee Levítico 25: 1-5, 8-13 . ¿Cuál era la finalidad del año sabático y del jubileo?



En contraste con Egipto, donde los ciudadanos perdían regularmente sus tierras y se convertían en siervos del faraón, el propósito de Dios para los israelitas era que nunca quedaran indefinidamente privados de su propiedad y sus derechos. Nadie fuera de las familias a las que la tierra había sido asignada originalmente podría poseerla. De hecho, según el plan de Dios, la tierra nunca podría ser vendida, sino solo arrendada según su valor establecido, y solo durante el número de años que restaban hasta el siguiente Jubileo (Lev. 25: 25). Por lo tanto, los parientes de una persona que se había visto obligada por las circunstancias a «vender» su tierra ancestral tenían el deber de rescatarla incluso antes de que llegara el Jubileo.

La repartición de la tierra se convirtió, por así decirlo, en una ventana que permitía contemplar el corazón de Dios. Como nuestro Padre Celestial, él quería que sus hijos fueran generosos con los menos afortunados y permitieran que sus tierras los alimentaran cada séptimo año. El **año sabático** aplicaba el principio del mandamiento del sábado a mayor escala. Además de valorar y fomentar el trabajo, la propiedad de la tierra también exigía **respeto y amabilidad hacia quienes enfrentaban dificultades económicas**.

La legislación acerca de la propiedad de la tierra proporcionaba a cada israelita la oportunidad de **liberarse de circunstancias opresivas** heredadas o propias y de tener un **nuevo comienzo** en la vida.

En esencia, este es el principal propósito del evangelio: **borrar la distinción entre ricos y pobres**, empresarios y empleados, privilegiados y desfavorecidos, poniéndonos a todos en pie de igualdad al reconocer nuestra total necesidad de la gracia de Dios.

Desgraciadamente, Israel no cumplió la norma establecida por Dios y, al cabo de los siglos, se hicieron realidad las advertencias de desposesión (2 Crón. 36: 20, 21).

¿Cómo pueden los principios de la asignación de tierras a Israel y el sábado recordarnos que, a los ojos de Dios, todos somos iguales? ¿Cómo puede el sábado ayudarnos a decir «no» a la explotación y el consumismo que arruinan a muchas sociedades?


Comentarios Elena G.W.

Después de “siete semanas de años, siete veces siete años”, venía el gran año de la remisión, el **año del jubileo**. “Entonces harás pasar la trompeta de jubilación … por toda vuestra tierra. Y santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores; este os será jubileo; y volveréis cada uno a su posesión, y cada cual volverá a su familia”. Levítico 25:8-10 .

“En el mes séptimo a los diez del mes; el día de la expiación”, sonaba la trompeta del jubileo. Por todos los ámbitos de la tierra, doquiera habitaran los judíos, se oía el toque que invitaba a todos los hijos de Jacob a que saludaran el año de la remisión. En el gran día de la expiación, se expiaban los pecados de Israel, y con corazones llenos de regocijo el pueblo daba la bienvenida al jubileo.

Como en el año sabático, **no se debía sembrar ni segar**, y todo lo que produjera la tierra había de considerarse como propiedad legítima de los pobres. Quedaban entonces **libres ciertas clases de esclavos hebreos**: todos los que no recibían su libertad en el año sabático. Pero lo que distinguía especialmente el año del jubileo era la **restitución de toda propiedad inmueble a la familia del poseedor original**.

El Señor declaró a Israel: “La tierra pues no podrá venderse en perpetuidad; porque **mía es la tierra**; pues que vosotros sois extranjeros y transeúntes para conmigo”. Levítico 25:23 (VM). Debía inculcársele al pueblo el hecho de que la tierra que se le permitía poseer por un tiempo pertenecía a Dios, que él era su dueño legítimo, su poseedor original, y que él quería que se le diera al pobre y al menesteroso una consideración especial. Debía hacerse comprender a todos que **los pobres tienen tanto derecho como los más ricos a un sitio en el mundo de Dios**.

Tales fueron las medidas que nuestro Creador misericordioso tomó para **aminorar el sufrimiento e impartir algún rayo de esperanza y alegría en la vida de los indigentes y angustiados** (Historia de los patriarcas y profetas, pp. 573-575).


Juan 8:54-58   

Josué 13:1-7

1 Siendo Josué ya viejo, entrado en años, Jehová le dijo: Tú eres ya viejo, de edad avanzada, y queda aún mucha tierra por poseer.

2 Esta es la tierra que queda: todos los territorios de los filisteos, y todos los de los gesureos;

3 desde Sihor, que está al oriente de Egipto, hasta el límite de Ecrón al norte, que se considera de los cananeos; de los cinco príncipes de los filisteos, el gazeo, el asdodeo, el ascaloneo, el geteo y el ecroneo; también los aveos;

4 al sur toda la tierra de los cananeos, y Mehara, que es de los sidonios, hasta Afec, hasta los límites del amorreo;

5 la tierra de los giblitas, y todo el Líbano hacia donde sale el sol, desde Baal-gad al pie del monte Hermón, hasta la entrada de Hamat;

6 todos los que habitan en las montañas desde el Líbano hasta Misrefotmaim, todos los sidonios; yo los exterminaré delante de los hijos de Israel; solamente repartirás tú por suerte el país a los israelitas por heredad, como te he mandado.

7 Reparte, pues, ahora esta tierra en heredad a las nueve tribus, y a la media tribu de Manasés.

Levítico 25:8-10

8 Y contarás siete semanas de años, siete veces siete años, de modo que los días de las siete semanas de años vendrán a serte cuarenta y nueve años.

9 Entonces harás tocar fuertemente la trompeta en el mes séptimo a los diez días del mes; el día de la expiación haréis tocar la trompeta por toda vuestra tierra.

10 Y santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores; ese año os será de jubileo, y volveréis cada uno a vuestra posesión, y cada cual volverá a su familia.

Comentarios sobre Levítico 25

8. Siete semanas de años.

Es decir, después de 49 años. Al final del Día de la Expiación debía tocarse la trompeta y proclamarse el año del jubileo.

10. El año cincuenta.

Durante largo tiempo ha habido diferencia de opinión en cuanto a si el año del jubileo era el año posterior al 49º, que era de reposo, quedando así dos años sucesivos sin cosecha, o si se usaba el cómputo inclusivo, por el cual el año 50º era el mismo que el del reposo del año 49º.

Cierta opinión judía prevaleciente es que durante la existencia del primer templo, ocurría lo primero, pero que más tarde se calculaba de la segunda forma. En los vers. 8-11 y en la analogía del cómputo del día de Pentecostés (cap. 23: 15, 16), pareciera implicarse un **año de jubileo diferente del año de reposo**, pero en los vers. 20-22 hay ambigüedad. Los únicos años de reposo mencionados en la historia fueron después del exilio, y no se hace referencia a ellos como si fuesen años de jubileo.

No tenemos pruebas históricas de que los israelitas hubieran seguido estas instrucciones **antes del cautiverio**, ni de cómo lo hicieron. Hay poca duda de que, **después del cautiverio**, los judíos observaron al menos el séptimo año y que Dios los bendijo. Encontramos la mejor evidencia de esta observancia en el hecho de que Alejandro Magno, y más tarde Julio César, eximieron a los judíos de pagar impuestos en los **años de reposo**, por considerarse que en esos años no tenían entradas (Josefo, *Antigüedades* xi. 8. 6; xiv. 10. 6).

Hebreos 8:6
6 Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. Y los hijos de Israel acamparon en Gilgal, y celebraron la pascua a los catorce días del mes, por la tarde, en los llanos de Jericó.

Hebreos 6:12
12 a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.

Deuteronomio 9:4-6

4 No pienses en tu corazón cuando Jehová tu Dios los haya echado de delante de ti, diciendo: Por mi justicia me ha traído Jehová a poseer esta tierra; pues por la impiedad de estas naciones Jehová las arroja de delante de ti.
5 No por tu justicia, ni por la rectitud de tu corazón entras a poseer la tierra de ellos, sino por la impiedad de estas naciones Jehová tu Dios las arroja de delante de ti, y para confirmar la palabra que Jehová juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.
6 Por tanto, sabe que no es por tu justicia que Jehová tu Dios te da esta buena tierra para tomarla; porque pueblo duro de cerviz eres tú.