Lee Isaías 65:17-20. ¿Qué significa que en los nuevos cielos y la nueva tierra habrá personas que morirán antes de cumplir cien años? (Isa. 65:20).
Si sacáramos Isaías 65:20 de su contexto histórico, podríamos concluir erróneamente que en los nuevos cielos y la nueva tierra seguirá habiendo muerte y pecadores. Pero esa idea contradice las promesas de Isaías de que los justos muertos resucitarán (Isa. 26:19) y que la muerte y el dolor finalmente dejarán de existir (Isa. 25:8; 65:19).
El lenguaje de Isaías 65:20 es, obviamente, simbólico. ¿Qué niño tiene 100 años? En cambio, al leer Isaías 65:17-20 en su contexto histórico, resulta claro que el versículo apuntaba poéticamente a la bendición que recibiría la nación de Israel si permanecía fiel a las estipulaciones del pacto (comparar con Deut. 28). Al igual que en Mateo 24, donde Jesús vinculó acontecimientos del futuro cercano con otros posteriores, Isaías muestra aquí lo que sucedería idealmente como adelanto de los nuevos cielos y la nueva tierra.
En Isaías, la nueva creación no es algo que pertenece total y exclusivamente al futuro, sino que podía irrumpir de manera parcial e inaugural en el presente en virtud de la gloriosa obra divina de redención y perdón. El versículo anuncia que, incluso en ese momento de la historia de Israel, Dios ya podía derrotar a la muerte. Esta idea es expresada a través de la promesa de longevidad y la eliminación de la mortalidad infantil (Isa. 65:20). Todo esto solo presagiaba lo que finalmente será una realidad.
Lee 1 Corintios 16:20. ¿Cómo aplicamos este texto a nuestro tiempo y cultura?
En la cultura griega de la época del Nuevo Testamento, el saludo entre familiares y amigos cercanos iba acompañado de un beso. Pablo da instrucciones acerca de este saludo cálido y afectuoso entre los creyentes cristianos en Romanos 16:16; 1 Corintios 16:20; 2 Corintios 13:12; y 1 Tesalonicenses 5:26. Del contexto, podemos extraer el principio bíblico de que los cristianos deben saludarse cálidamente y hacerse sentir mutuamente parte de la familia de Dios. En algunas culturas, besar a otra persona sería inapropiado, mientras que un apretón de manos, un abrazo o una reverencia serían más aceptables. Sin embargo, independientemente de la expresión cultural, Pablo nos anima a hacer que las personas se sientan aceptadas y amadas en las reuniones de la iglesia.