PARA MEMORIZAR:
"Al día siguiente Juan vio a Jesús que venía hacia él, y dijo: '¡Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!'" (Juan 1:29).
 

Lección 6: Para el 10 de mayo de 2025

ENTENDIENDO EL SACRIFICIO





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Martes 6 de mayo | Lección 6

EL CORDERO DE LA PASCUA

El libro de Apocalipsis se refiere a Jesús como "el Cordero" casi treinta veces. El pueblo de Dios ha utilizado corderos como símbolos del Mesías venidero desde el inicio mismo del Plan de Redención. Abel ofreció "de los primerizos de sus ovejas" (Gén. 4:4), y antes de que Israel partiera de Egipto hacia la Tierra Prometida se le ordenó que redimiera a cada persona o animal primogénito sacrificando en su lugar un cordero de un año (Éxo. 12:5).

Lee Éxodo 12:1 al 11;    CB    Hoy, Isaías 53:7 y 8;    CB    1 Corintios 5:7;    CB    y Apocalipsis 5:6.    CB    ¿Qué nos enseñan estos textos acerca de Jesús como sacrificio pascual? ¿Qué significa eso para cada uno de nosotros?

Años después de la muerte, resurrección y ascensión de Cristo, Pedro reflexionó acerca de lo sucedido y escribió: "Sepan que han sido rescatados de la vana conducta que recibieron de sus padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha ni defecto" (1 Ped. 1:18,19).

Jesús fue el único ser humano cuya vida resultó aceptable a los ojos de un Dios santo. Todos los demás hemos pecado, y la manera pecaminosa en que vivimos representa una mentira acerca de la naturaleza y el carácter de nuestro Hacedor.

Jesús, sin embargo, se convirtió en el "postrer Adán" (1 Cor. 15:45). Donde nosotros habíamos fracasado, él vivió perfectamente. En su humanidad, él era todo lo que la raza humana debía ser. Reflejaba perfectamente la gloria de Dios. "El que me ha visto a mí ha visto al Padre" (Juan 14:9).

Jesús fue crucificado durante la celebración de la Pascua, lo que demuestra aún más que es el Cordero antitípico. Jesús dijo en Juan 18:19 y 20 que exponía "públicamente" su doctrina. Paralelamente, los israelitas recibieron la orden de escoger un cordero para la Pascua y "guardarlo" o "cuidarlo" (NVI) durante los días previos al sacrificio (Éxo. 12:5, 6). Cuando el sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus enseñanzas, el Señor hizo referencia al hecho de que él mismo había estado expuesto en el Templo para que todo el mundo lo viera. Su vida, sus obras, sus enseñanzas, todo revelaba quién era realmente. Él es el Cordero sin mancha, la expresión más poderosa de la justicia y la gloria de Dios.

■ ¿Cómo podemos reflejar mejor el carácter perfecto de Jesús en nuestra vida?


Reavivados por su Palabra: Hoy, 2 Corintios 2.    CB   


Comentarios Elena G.W

Jesús es nuestra garantía. "Él aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo". Cristo, nuestra Pascua, ha sido sacrificado por nosotros. Cada gota de sangre derramada por los sacrificios judíos señalaba al Cordero de Dios. Todas las ofrendas típicas se cumplieron en él. El tipo se encontró con el antitipo cuando murió en la cruz. Vino para hacer posible, mediante el sacrificio de sí mismo, la eliminación del pecado. Pagó el rescate de nuestra redención. Hemos sido comprados por un precio, y Cristo nos invita a que le permitamos cargar con nuestros pecados e imputarnos su justicia (The Review and Herald, 19 de julio de 1898, "Go, Preach the Gospel", párr. 7).

Jesús obró con fervor y constancia. Nunca existió en el mundo nadie tan abrumador de responsabilidades, ni llevó tan pesada carga de las tristezas y los pecados del mundo. Nadie trabajó con celo tan agobiador por el bien de los hombres. No obstante, era la suya una vida de salud. En lo físico como en lo espiritual fue su símbolo el cordero, víctima expiatoria, "sin mancha y sin contaminación". 1 Pedro 1:19 . Tanto en su cuerpo como en su alma fue ejemplo de lo que Dios se había propuesto que fuera toda la humanidad mediante la obediencia a sus leyes (El ministerio de curación, p. 33).

La observancia de la Pascua comenzó con el nacimiento de la nación hebrea. La última noche de servidumbre en Egipto, cuando aún no se veían indicios de liberación, Dios le ordenó que se preparara para una liberación inmediata. Él había advertido al faraón del juicio final de los egipcios, e indicó a los hebreos que reuniesen a sus familias en sus moradas. Habiendo asperjado los dinteles de sus puertas con la sangre del cordero inmolado, habían de comer el cordero asado, con pan sin levadura y hierbas amargas. "Así habéis de comerlo —dijo— ceñidos vuestros lomos, vuestros zapatos en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente: es la Pascua de Jehová". Exodo 12:11 . A la medianoche, todos los primogénitos de los egipcios perecieron. Entonces el rey envió a Israel el mensaje: "Salid de en medio de mi pueblo... e id, servid a Jehová, como habéis dicho". Exodo 12:31 . Los hebreos salieron de Egipto como una nación independiente. El Señor había ordenado que la Pascua fuera observada anualmente. "Y —dijo él— cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué rito es este vuestro? vosotros respondéis: Es la víctima de la Pascua de Jehová, el cual pasó las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los Egipcios". Y así, de generación en generación, había de repetirse la historia de esa liberación maravillosa.

La Pascua iba seguida de los siete días de panes ázimos. El segundo día de la fiesta, se presentaba una gavilla de cebada delante del Señor como primicias de las mies del año. Todas las ceremonias de la fiesta eran figuras de la obra de Cristo. La liberación de Israel del yugo egipcio era una lección objetiva de la redención, que la Pascua estaba destinada a recordar. El cordero inmolado, el pan sin levadura, la gavilla de las primicias, representaban al Salvador (El Deseado de todas las gentes, p. 57).


Juan 8:54-58   

1 Corintios 1:26-29   

26 Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29 a fin de que nadie se jacte en su presencia.


Éxodo 33:15-22

 
  15 Entonces le dijo: Si tu presencia no ha de ir con nosotros, no nos saques de aquí. 16 ¿En qué, pues, se conocerá que
  yo y tu pueblo he hallado gracia ante tus ojos? ¿No será en que tú vayas con nosotros, para que yo y tu pueblo seamos
  distinguidos de todos los demás pueblos que están sobre la faz de la tierra? 17 El Señor le respondió a Moisés: También
  haré esto que has dicho, porque has hallado gracia ante mis ojos, y te he conocido por tu nombre. 18 Entonces Moisés le
  respondió: Te ruego que me muestres tu gloria. 19 Y él respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y
  proclamaré el nombre del Señor delante de ti; tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré compasivo con el
  que seré compasivo. 20 Pero El le respondió: No puedes ver mi rostro, porque nadie puede verme y seguir con vida. 21
  Entonces el Señor dijo: "He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás allí sobre la peña. 22 Cuando pase mi gloria, yo te
  pondré en una hendidura de la peña y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado.
  

Oseas 14:1-4

1 Vuelve, oh Israel, al Señor tu Dios, porque has tropezado a causa de tu iniquidad. 2 Llevad con vosotros palabras y volveos al Señor, y decidle: Quita toda iniquidad, y recíbenos con misericordia, y ofreceremos el fruto de nuestros labios. 3 Asiria no nos salvará, ni montaremos a caballo, ni volveremos a decir: "Dios nuestro" a la obra de nuestras manos, porque en ti el huérfano hallará misericordia. 4 Yo sanaré su apostasía, los amaré generosamente, porque mi ira se ha apartado de ellos.

Apocalipsis 4:11

11 Señor y Dios nuestro, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.

Juan 17:24

24 Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.

Mateo 22:1-14

1 Jesús les habló otra vez en parábolas, diciendo: 2 «El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo un banquete de bodas para su hijo. 3 Y envió a sus siervos a llamar a los que habían sido invitados a la boda, pero ellos no quisieron venir. 4 Volvió a enviar a otros siervos, diciendo: "Decid a los invitados: 'Mirad, ya he preparado mi comida; mis toros y animales engordados están todos muertos y todo está listo; venid a la boda'". 5 Pero ellos no hicieron caso y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio, 6 y los demás agarraron a los siervos, los maltrataron y los mataron. 7 Pero el rey se enfureció, y envió a sus ejércitos y destruyó a aquellos asesinos e incendió su ciudad. 8 Luego dijo a sus siervos: "La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos. 9 Id, pues, a los caminos principales, y a cuantos encontréis por allí, llamadlos a la boda". 10 Los siervos salieron a las calles y reunieron a todos los que encontraron, tanto malos como buenos; y la sala de bodas se llenó de invitados a la cena. 11 Pero cuando el rey entró para ver a los invitados a la cena, vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda, 12 y le dijo: "Amigo, ¿cómo entraste aquí sin vestido de boda?". Y el hombre se quedó sin habla. 13 Entonces el rey dijo a los sirvientes: "Atadle las manos y los pies, y echadle a las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes". 14 Porque muchos son llamados, pero pocos escogidos.

Juan 10:17-18

17 Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. 18 Nadie me la quita, sino que yo la pongo por mi propia voluntad. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.

Oseas 14:4    CB   

4 Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de ellos.

Juan 7:30    CB   

30 Entonces procuraban prenderle; pero ninguno le echó mano, porque aún no había llegado su hora.

Juan 8:20    CB   

20 Estas palabras habló Jesús en el lugar de las ofrendas, enseñando en el templo; y nadie le prendió, porque aún no había llegado su hora.

Juan 12:27    CB   

27 Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora.

Juan 1:1-18    CB   

1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2 Este era en el principio con Dios. 3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. 4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5 La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. 6 Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. 7 Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. 8 No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. 9 Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. 10 En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. 11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. 14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. 15 Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo. 16 Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. 17 Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. 18 A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

Juan 6:35    CB   

35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

Juan 6:41

41 Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo.

Juan 6:48

48 Yo soy el pan de vida.

Juan 6:51

51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.