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Lección 2: Para el 12 de julio de 2025

Domingo 6 de julio | Lección 2
Moisés tuvo una vida relativamente tranquila después de huir a Madián, donde se casó, tuvo dos hijos, Gersón y Eliezer (Éxo. 18:3, 4), y formó parte de la extensa familia de Jetro, su suegro y sacerdote de ese lugar. Pasó cuarenta relajados años trabajando como pastor y disfrutando de la presencia de Dios tal como se revela en la naturaleza.
Sin embargo, este tiempo no tuvo el propósito de que Moisés simplemente disfrutara de la naturaleza. Estos años de comunión con el Señor lo transformaron y lo prepararon para el liderazgo. Dios también utilizó a Moisés en el tranquilo desierto para escribir, bajo inspiración divina, dos de los libros bíblicos más antiguos: Job y Génesis (ver Elena de White, Patriarcas y profetas, p. 256; Francis D. Nichol, ed., Comentario bíblico adventista del séptimo día [Florida: ACES, 1994], t. 3, p. 1.158). Moisés también recibió de Dios vislumbres cruciales acerca del Gran Conflicto, la Creación, la Caída, el Diluvio, la historia de los patriarcas y, lo más importante, el plan de salvación. Por lo tanto, Moisés desempeñó un papel decisivo para comunicar a toda la humanidad el verdadero conocimiento del Dios vivo, nuestro Creador y Sustentador, y de lo que está haciendo en vista del pecado que ha causado estragos en este planeta. La historia bíblica y de la salvación tienen poco sentido sin el fundamento crucial que Moisés nos dejó bajo inspiración, especialmente en el libro de Génesis.
Lee Éxodo 3:1 al 6. ¿Qué significa el hecho de que el Señor se presentó a Moisés como "Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob"?
Al ver que la zarza ardiente no era consumida por el fuego, Moisés supo que estaba ante un milagro y que algo dramático e importante estaba ocurriendo. Al acercarse, el Señor le dijo que se quitara el calzado en señal de profundo respeto, ya que la presencia de Dios hacía sagrado aquel lugar.
El Señor se presentó a Moisés como "Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob" (Éxo. 3:6). Dios había prometido a estos patriarcas que sus descendientes heredarían Canaán, una promesa que Moisés seguramente conocía. De esa manera, incluso antes de decirlo, el Señor ya estaba preparando el camino para que Moisés supiera lo que se avecinaba y el papel crucial que este habría de desempeñar.
■ Moisés necesitó ochenta años antes de que Dios lo considerara preparado para su tarea. ¿Qué nos puede enseñar esto acerca de la paciencia?
Reavivados por su Palabra: Hoy, Exodo 17 (Incluye Audio y Comentario Bíblico)
En la zarza ardiente, cuando Moisés, sin reconocer la presencia de Dios, se apartó para contemplar la maravillosa visión, se dio la orden: " No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que estás, tierra santa es... Y Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios". Exodo 3:5, 6 ...
El hombre no puede encontrar a Dios por medio de la búsqueda. Que nadie busque con mano presuntuosa levantar el velo que oculta su gloria. "Insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos". Romanos 11:33 . Es una prueba de su misericordia que allí esté el escondite de su poder; porque levantar el velo que oculta la presencia divina es muerte. Ninguna mente mortal puede penetrar el secreto en el que habita y obra el Poderoso. Solo lo que él considera oportuno revelar podemos comprenderlo. La razón debe reconocer una autoridad superior a ella misma. El corazón y el intelecto deben inclinarse ante el gran YO SOY.—El Ministerio de Curación, págs. 436, 438.
Es el propósito de Dios manifestar a través de su pueblo los principios de su reino. Para que en la vida y el carácter puedan revelar estos principios, él desea separarlos de las costumbres, hábitos y prácticas del mundo. Él busca acercarlos a sí mismo, para que pueda darles a conocer su voluntad. Este fue su propósito en la liberación de Israel de Egipto. En la zarza ardiente Moisés recibió de Dios el mensaje para el rey de Egipto: "Deja ir a mi pueblo, para que me sirva". Exodo 7:16 . Con mano poderosa y brazo extendido Dios sacó al ejército hebreo de la tierra de esclavitud. Maravillosa fue la liberación que obró para ellos, castigando a sus enemigos, que se negaron a escuchar su palabra, con una destrucción total.
Dios deseaba apartar a su pueblo del mundo y prepararlos para recibir su palabra. De Egipto los condujo al monte Sinaí, donde les reveló su gloria. Aquí no había nada que atrajera sus sentidos o desviara sus mentes de Dios; Y mientras la vasta multitud contemplaba las imponentes montañas que se alzaban sobre ellos, comprendían su propia insignificancia ante Dios. Junto a estas rocas, inamovibles salvo por el poder de la voluntad divina, Dios se comunicaba con los hombres. Y para que su palabra fuese siempre clara y distinta en sus mentes, proclamó entre truenos y relámpagos, con terrible majestad, la ley que había dado en el Edén, la cual era la transcripción de su carácter. Y las palabras fueron escritas en tablas de piedra por el dedo de Dios. Así, la voluntad del Dios infinito se reveló a un pueblo llamado a dar a conocer a toda nación, tribu y lengua los principios de su gobierno en el cielo y en la tierra. —Testimonios para la Iglesia, tomo 6, pág. 9.
Juan 8:54-58
1 Corintios 1:26-29
26 Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29 a fin de que nadie se jacte en su presencia.