PARA MEMORIZAR:
Y tal como el Señor lo había dicho por medio de Moisés, el corazón de Faraón se endureció y no dejó ir a los israelitas" (Éxo. 9:35).
 

Lección 4: Para el 26 de julio de 2025

LAS PLAGAS





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Lección 4 | Lunes 21 de julio

¿QUIÉN ENDURECIÓ EL CORAZÓN DEL FARAÓN?

Lee Éxodo 7:3, 13, 14 y 22 ¿Cómo entendemos estos textos?

El endurecimiento del corazón del faraón es atribuido a Dios nueve veces en Éxodo (Éxo. 4:21; 7:3; 9:12; 10:1, 20, 27; 11:10; 14:4, 8; ver también Rom. 9:17, 18). Otras nueve veces se dice que fue el gobernante egipcio mismo quien endureció su propio corazón (Éxo. 7:13, 14, 22; 8:15, 19, 32; 9:7, 34, 35). Entonces, ¿quién endureció el corazón del rey: Dios o el propio faraón?

Es significativo que, en la historia de las diez plagas del Éxodo, el faraón fue el único responsable del endurecimiento de su corazón en cada una de las primeras cinco. Por lo tanto, él inició el endurecimiento de su propio corazón. Sin embargo, a partir de la sexta plaga, el texto bíblico afirma que fue Dios quien endureció el corazón del faraón (Éxo. 9:12). Esto significa que Dios fortaleció o profundizó la propia decisión del faraón y su actuación voluntaria, como lo había anunciado a Moisés (Éxo. 4:21).

En otras palabras, Dios envió plagas para ayudar al faraón a arrepentirse y liberarlo de su confusión mental y sus errores. Dios no aumentó la maldad en el corazón del faraón, sino que simplemente lo dejó en libertad de ceder a sus propios impulsos malignos. Ya sin la gracia restrictiva de Dios, el gobernante egipcio quedó a merced de su propia maldad (ver Rom. 1:24-32).

El faraón tenía libre albedrío. Podía aceptar a Dios o rechazarlo, y decidió rechazarlo.

Las lecciones que se desprenden de esto son obvias. Se nos ha dado la capacidad de elegir entre lo correcto y lo incorrecto, entre el bien y el mal, entre la obediencia y la desobediencia. Desde Lucifer en el Cielo y hasta nosotros hoy, pasando por Adán y Eva en el Edén y el faraón en Egipto, solo hay dos elecciones posibles: la vida o la muerte (Deut. 30:19).

De acuerdo con una conocida analogía, el mismo Sol que derrite la mantequilla endurece la arcilla. El calor del Sol es el mismo en ambos casos, pero hay dos reacciones diferentes y dos resultados distintos en respuesta a él. El efecto depende del material. En el caso del faraón, su respuesta dependía de las actitudes de su corazón hacia Dios y su pueblo.

■ ¿Qué decisiones tomarás en los próximos días haciendo uso de tu libre albedrío? Si sabes cuál es la decisión correcta, ¿cómo puedes prepararte para tomarla?


Reavivados por su Palabra: Hoy, Levíticos 6 (Incluye Audio y Comentario Bíblico)   


Comentarios Elena G.W

El Faraón declaró que Moisés y Aarón eran impostores, y que no podían hacer más que sus magos. Dijeron Moisés y Aarón a Faraón: Ese Jehová que pretendes no conocer, te convencerá de que es más poderoso que todos los dioses. Le informaron que Dios aún realizaría maravillas mayores, que lo dejarían sin excusa, y que serían monumentos perpetuos de su providencia y poder a favor de Israel.

"Entonces Jehová dijo a Moisés: El corazón de Faraón está endurecido, y no quiere dejar ir al pueblo. Ve por la mañana a Faraón, he aquí que él sale al río; y tú ponte a la ribera delante de él, y toma en tu mano la vara que se volvió culebra, y dile: Jehová el Dios de los hebreos me ha enviado a ti, diciendo: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva en el desierto; y he aquí que hasta ahora no has querido oír. Así ha dicho Jehová: En esto conocerás que yo soy Jehová: he aquí, yo golpearé con la vara que tengo en mi mano el agua que está en el río, y se convertirá en sangre. Y los peces que hay en el río morirán, y hederá el río, y los egipcios tendrán asco de beber el agua del río"

El faraón no quiso escuchar a Moisés y a Aarón, sino que despreció sus palabras; sin embargo, no tenía poder para hacerles daño. "Y Moisés y Aarón hicieron como Jehová lo mandó; y alzando la vara golpeó las aguas que había en el río, en presencia de Faraón y de sus siervos; y todas las aguas que había en el río se convirtieron en sangre". Durante siete días continuó la plaga sobre las aguas. Pero el rey no se humilló, sino que endureció su corazón. Se les ordenó a Moisés y a Aarón que, antes de traer las plagas, informaran fielmente a Faraón de la naturaleza de cada plaga que iba a venir, y del efecto de la plaga, para que tuviera la oportunidad de salvarse de ella, si así lo deseaba, permitiendo que los hijos de Israel fueran a sacrificar a Dios. Pero si el rey se negaba a obedecer el mandato de Dios, este lo visitaría con más juicios (Spiritual Gifts, t. 3, pp. 206, 207).

Se nos dice que el Señor endureció el corazón de Faraón. Las repetidas negativas del rey a escuchar la palabra del Señor provocaron mensajes cada vez más directos, más urgentes y contundentes. A cada rechazo de la luz, el Señor manifestaba un despliegue más marcado de su poder; pero la obstinación del rey crecía con cada nueva evidencia del poder y la majestad del Dios del cielo, hasta que se agotó la última flecha de misericordia de la aljaba divina. Entonces el hombre quedó completamente endurecido por su propia resistencia persistente.

Faraón sembró obstinación, y cosechó lo mismo en su carácter. El Señor no pudo hacer nada más para convencerlo, porque estaba obstinado y lleno de prejuicios, hasta el punto de que el Espíritu Santo no podía acceder a su corazón. Faraón fue entregado a su propia incredulidad y dureza de corazón. La infidelidad produjo infidelidad. Cuando Faraón endureció su corazón ante la primera exhibición del poder de Dios, se hizo más propenso a un segundo rechazo del poder de Dios. El orgullo y la obstinación lo mantuvieron esclavizado y le impidieron reconocer las advertencias de Dios. Era contrario a la naturaleza del Faraón cambiar de parecer después de haber expresado una vez su propósito de no creer (The Review and Herald, "The Measure of Light Given, Measures Our Responsibility", 17 de febrero, 1891, párr. 1).


Juan 8:54-58   

1 Corintios 1:26-29   

26 Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29 a fin de que nadie se jacte en su presencia.


Exodo 7:3,13,14 y 22

3 " Y yo endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto mis señales y mis maravillas. "
13 " Y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, como Jehová lo había dicho. "
14 " Entonces Jehová dijo a Moisés: El corazón de Faraón está endurecido, y no quiere dejar
ir al pueblo. "
22 " Y los hechiceros de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos; y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho. "

Éxodo 4:21

21 Y dijo Jehová a Moisés: Cuando hayas vuelto a Egipto, mira que hagas delante de Faraón todas las maravillas que he puesto en tu mano; pero yo endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al pueblo.

Éxodo 7:3

3 Y yo endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto mis señales y mis maravillas.

Éxodo 9:12

12 Pero Jehová endureció el corazón de Faraón, y no los oyó, como Jehová lo había dicho a Moisés.

Éxodo 10:1

1 Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón; porque yo he endurecido su corazón, y el corazón de sus siervos, para mostrar entre ellos estas mis señales,

Éxodo 10:20

20 Pero Jehová endureció el corazón de Faraón, y éste no dejó ir a los hijos de Israel.

Éxodo 10:27

27 Pero Jehová endureció el corazón de Faraón, y no quiso dejarlos ir.

Éxodo 11:10

10 Y Moisés y Aarón hicieron todos estos prodigios delante de Faraón; pues Jehová había endurecido el corazón de Faraón, y no envió a los hijos de Israel fuera de su país.

Éxodo 14:4

4 Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré glorificado en Faraón y en todo su ejército, y sabrán los egipcios que yo soy Jehová. Y ellos lo hicieron así.

Éxodo 14:8

¿Quién endureció el corazón del faraón? - Sabbath School

8 Y endureció Jehová el corazón de Faraón rey de Egipto, y él siguió a los hijos de Israel; pero los hijos de Israel habían salido con mano poderosa.

Romanos 9:17-18

17 Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra.
18 De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece.

Éxodo 7:13-14

13 Y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, como Jehová lo había dicho. 14 Entonces Jehová dijo a Moisés: El corazón de Faraón está endurecido, y no quiere dejar ir al pueblo.

Éxodo 7:22

22 Y los hechiceros de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos; y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho.

Éxodo 8:15

15 Pero viendo Faraón que le habían dado reposo, endureció su corazón y no los escuchó, como Jehová lo había dicho.

Éxodo 8:19

19 Entonces los hechiceros dijeron a Faraón: Dedo de Dios es éste. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, como Jehová lo había dicho.

Éxodo 8:32

32 Mas Faraón endureció aun esta vez su corazón, y no dejó ir al pueblo.

Éxodo 9:7

7 Entonces Faraón envió, y he aquí que del ganado de los hijos de Israel no había muerto uno. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir al pueblo.

Éxodo 9:34-35

34 Y viendo Faraón que la lluvia había cesado, y el granizo y los truenos, se obstinó en pecar, y endurecieron su corazón él y sus siervos. 35 Y el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir a los hijos de Israel, como Jehová lo había dicho por medio de Moisés.



Oseas 14:4    CB   

4 Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de ellos.

Juan 7:30    CB   

30 Entonces procuraban prenderle; pero ninguno le echó mano, porque aún no había llegado su hora.

Juan 8:20    CB   

20 Estas palabras habló Jesús en el lugar de las ofrendas, enseñando en el templo; y nadie le prendió, porque aún no había llegado su hora.

Juan 12:27    CB   

27 Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora.

Juan 1:1-18    CB   

1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2 Este era en el principio con Dios. 3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. 4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5 La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. 6 Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. 7 Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. 8 No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. 9 Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. 10 En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. 11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. 14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. 15 Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo. 16 Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. 17 Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. 18 A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

Juan 6:35    CB   

35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

Juan 6:41

41 Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo.

Juan 6:48

48 Yo soy el pan de vida.

Juan 6:51

51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.