PARA MEMORIZAR:
Y tal como el Señor lo había dicho por medio de Moisés, el corazón de Faraón se endureció y no dejó ir a los israelitas" (Éxo. 9:35).
 

Lección 4: Para el 26 de julio de 2025

LAS PLAGAS





- Audio Lección -

Martes 22 de julio | Lección 4

LAS TRES PRIMERAS PLAGAS

Las diez plagas de Egipto no iban dirigidas contra el pueblo egipcio, sino contra sus dioses. Cada plaga golpeaba al menos a uno de ellos.

Lee Éxodo 7:14-25    a Éxodo 8:1 - 19.    ¿Qué ocurrió al desencadenarse estas plagas?

Dios indicó a Moisés que el diálogo con el faraón sería difícil y casi imposible (Éxo. 7:14).    Sin embargo, el Señor quería revelarse al faraón y a los egipcios. Por lo tanto, decidió comunicarse con ellos de una manera que pudieran entender. Además, los hebreos se beneficiarían de esta confrontación porque aprenderían más acerca de su Dios.

La primera plaga iba dirigida contra Hapi, el dios del Nilo (Éxo. 7:17-25).    La vida en Egipto dependía totalmente del agua de ese río. Donde había agua, había vida. El agua era la fuente de la vida, así que inventaron un dios, Hapi, y lo adoraron como proveedor de vida.

Por supuesto, solo el Dios vivo es la Fuente de la vida, el Creador de todo, incluidos el agua y los alimentos (Gén. 1:1, 2, 20-22; Sal. 104:27, 28; 136:25; Juan 11:25; 14:6).

Transformar el agua en sangre simboliza transformar la vida en muerte. Hapi no era capaz de proporcionar y proteger la vida. Esto solamente es posible mediante el poder del Señor.

Dios dio entonces otra oportunidad al faraón. El Señor se enfrentó esta vez directamente a Heket, el dios de las ranas (Éxo. 8:1-15).    En lugar de vida, el Nilo produjo ranas, que los egipcios temían y detestaban. Quisieron deshacerse de ellas. El momento preciso en que esta plaga fue eliminada demostró que el poder de Dios también estaba detrás de ella.

La tercera plaga es la más brevemente descrita (Éxo. 8:16-19).    No es posible saber con certeza qué tipo de insectos (heb. kinnim) intervinieron. Pudieron ser mosquitos, garrapatas o piojos. La plaga estaba dirigida contra Geb, el dios egipcio de la tierra. Del polvo de ella (ecos de la historia bíblica de la Creación), Dios hizo salir los insectos que se extendieron por doquier. Incapaces de duplicar este milagro (solo Dios puede crear vida), los magos declararon: "Dedo de Dios es este" (Éxo. 8:19). Sin embargo, el faraón se negó a ceder.

Piensa en cuán duro era el corazón del faraón. El rechazo repetido de las indicaciones de Dios no hizo más que empeorar su condición. ¿Qué lecciones hay aquí para cada uno de nosotros acerca del rechazo constante de las exhortaciones del Señor?


Reavivados por su Palabra: Hoy, Levíticos 7 (Incluye Audio y Comentario Bíblico)   


Comentarios Elena G.W

Aunque los magos parecían producir ranas como Moisés y Aarón, no podían eliminarlas. Cuando el Faraón vio que los magos no podían detener la plaga ni eliminar las ranas, se sintió un poco humillado, y quiso que Moisés y Aarón suplicaran al Señor por él para que eliminara la plaga de las ranas. Empezaba a saber algo acerca de aquel Dios del que se declaraba totalmente ignorante. Moisés y Aarón le habían dicho al Faraón que ellos no producían las ranas por magia, ni por ningún poder que poseyeran; que Dios, el Dios viviente, las había hecho venir por su poder, y que solo él podía eliminarlas. Previamente, el Faraón se había jactado ante Moisés y Aarón, porque los magos podían con sus encantamientos hacer aparecer las mismas cosas. Cuando pidió a Moisés que suplicara al Señor por él, este le recordó su anterior altanería y jactancia a causa de las obras realizadas por sus magos; y preguntó al Faraón dónde estaba ahora su vanagloria, y dónde estaba el poder de aquellos magos para eliminar la plaga.

El Señor escuchó las súplicas de Moisés y detuvo la plaga de ranas. Cuando el rey se vio aliviado de su angustia inmediata, volvió a negarse obstinadamente a libertar a Israel. Moisés y Aarón, por orden del Señor, hicieron que el polvo de la tierra se convirtiera en piojos a lo largo de toda la tierra de Egipto. El faraón llamó a los magos para que se presentaran ante él para hacer lo mismo con sus encantamientos, pero no pudieron. Moisés y Aarón, los siervos de Dios, por orden suya, produjeron la plaga de los piojos. Los magos, siervos de Satanás, por mandato de este, procuraron producir lo mismo con sus encantamientos, pero no pudieron. La obra de Dios se mostró superior al poder de Satanás; pues los magos con sus encantamientos solo podían realizar unas pocas hazañas. Cuando los magos vieron que no podían producir los piojos, dijeron a Faraón: "Entonces los hechiceros dijeron a Faraón: Dedo de Dios es este. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, como Jehová lo había dicho" (Spiritual Gifts, t. 3, pp. 208, 209).

Faraón llamó a los hechiceros para que obraran con sus encantamientos. También ellos realizaron señales y maravillas, porque Satanás vino en su ayuda para trabajar por medio de ellos. Sin embargo, aun en esto la obra de Dios resultó superior al poder de Satanás, porque los hechiceros no pudieron llevar a cabo todos los milagros que Dios había realizado mediante Moisés. Pudieron duplicar solamente algunos de ellos. Las varas de los hechiceros se convirtieron en serpientes, pero la vara de Aarón se comió a todas las demás. Después que los hechiceros procuraron producir piojos, pero fracasaron, fueron compelidos por el poder de Dios a reconocer lo siguiente: "Dedo de Dios es este". Exodo 8:19. Satanás obró mediante los hechiceros en una forma calculada para endurecer el corazón del tirano Faraón contra las milagrosas manifestaciones del poder de Dios. Satanás pensó hacer vacilar la fe de Moisés y Aarón en el origen divino de su misión, y entonces sus instrumentos, los magos, prevalecerían. Satanás no estaba dispuesto a que el pueblo de Israel fuera liberado de la servidumbre egipcia, para que pudiera servir a Dios (Spiritual Gifts, t. 4, p. 82; parcialmente en Testimonios para la Iglesia, t. 1, p. 263).


Juan 8:54-58   

1 Corintios 1:26-29   

26 Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29 a fin de que nadie se jacte en su presencia.


Génesis 1:1-2

1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

Génesis 1:20-22

20 Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. 21 Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno. 22 Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra.

Salmos 104:27-28

27 Todos ellos esperan en ti,Para que les des su comida a su tiempo. 28 Les das, recogen;Abres tu mano, se sacian de bien.

Salmos 136:25

25 El que da alimento a todo ser viviente,Porque para siempre es su misericordia.

Juan 11:25

25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

Juan 14:6

6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Oseas 14:4    CB   

4 Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de ellos.

Juan 7:30    CB   

30 Entonces procuraban prenderle; pero ninguno le echó mano, porque aún no había llegado su hora.

Juan 8:20    CB   

20 Estas palabras habló Jesús en el lugar de las ofrendas, enseñando en el templo; y nadie le prendió, porque aún no había llegado su hora.

Juan 12:27    CB   

27 Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora.

Juan 1:1-18    CB   

1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2 Este era en el principio con Dios. 3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. 4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5 La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. 6 Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. 7 Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. 8 No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. 9 Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. 10 En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. 11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. 14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. 15 Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo. 16 Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. 17 Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. 18 A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

Juan 6:35    CB   

35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

Juan 6:41

41 Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo.

Juan 6:48

48 Yo soy el pan de vida.

Juan 6:51

51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.