En 1 Corintios 1:19, 20, 30 y 31, Pablo habla de cómo la sabiduría de Dios y la sabiduría humana son increíblemente diferentes y, por lo tanto, mutuamente excluyentes. Nota que Pablo no rechaza la sabiduría como tal, sino el tipo de sabiduría humana que trata de competir con Dios. La sabiduría humana es incapaz de liberar del pecado a los seres humanos. Solo Cristo, la sabiduría de Dios, puede realizar esta obra. Observa la tabla que aparece a continuación.
| Pero para los que se salvan (literalmente: «quienes están siendo salvados») | [el mensaje de la cruz] es poder de Dios | 1 Corintios 1:18 |
| Pero para los llamados | Cristo es el poder de Dios | 1 Corintios 1:24 |
Tanto 1 Corintios 1:18 como 1 Corintios 1:24 muestran que Cristo es el poder de Dios en el sentido de que él tiene el poder de salvar a las personas de sus pecados. De hecho, «agradó a Dios salvar a los que creen mediante la necedad de la predicación» (1 Corintios 1:21). Las expresiones «para los que se salvan» (1 Corintios 1:18), «los que creen» (1 Corintios 1:21) y «los llamados» (1 Corintios 1:24) se refieren al mismo grupo; es decir, a las personas que viven la experiencia de la salvación por medio de la fe. «El evangelio [...] es poder de Dios para salvación a todo el que cree» (Romanos 1:16).
Cristo no solo es el poder, sino también la sabiduría de Dios. Esto significa que, a través de él, Dios enfrentó y resolvió el problema del pecado, un problema que la sabiduría humana era incapaz de resolver. La sabiduría de este mundo es incapaz de hacer que las personas conozcan a Dios (1 Corintios 1:21). Por el contrario, a través de Cristo nos hacemos sabios para la salvación (2 Timoteo 3:15).
Lee 1 Corintios 1:24-29. Nota las palabras que aparecen allí, como «poder», «sabiduría», «insensato» y «débil». ¿Qué quiere decir Pablo con eso?
Al leer 1 Corintios 1:24-29, es necesario detenerse en los términos «insensato» y «débil». La sabiduría humana puede considerar que el mensaje de la cruz es necedad y debilidad. Sin embargo, «lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres» (1 Corintios 1:25). Esto no significa que Dios sea débil o necio, sino que es simplemente una expresión que muestra cómo el poder y la sabiduría de Dios superan con creces todo lo humano.
Reflexiona acerca de la siguiente declaración: «Piensen lo que eran cuando fueron llamados. No eran muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles» (1 Corintios 1:26). ¿Qué mensaje hay aquí para nosotros?
Comentarios Elena G.W
Los discípulos cumplieron la comisión que Cristo les dio. A medida que esos mensajeros de la cruz salían a proclamar el evangelio, se manifestaba tal revelación de la gloria de Dios como nunca antes habían visto los mortales. Por medio de la cooperación del Espíritu divino, los apóstoles realizaron una obra que conmovió al mundo. El evangelio fue llevado a toda nación en una sola generación.
Gloriosos fueron los resultados que acompañaron al ministerio de los apóstoles escogidos por Cristo. Al principio, algunos de ellos eran hombres sin letras, pero su consagración a la causa de su Maestro era absoluta y bajo su instrucción consiguieron una preparación para la gran obra que les fue encomendada. La gracia y la verdad reinaban en sus corazones, inspiraban sus motivos y dirigían sus acciones. Sus vidas estaban escondidas con Cristo en Dios, el yo se perdía de vista, sumergido en las profundidades del amor infinito… Jesucristo, sabiduría y poder de Dios, era el tema de todo discurso… A medida que proclamaban un Salvador todopoderoso, resucitado, sus palabras conmovían los corazones y hombres y mujeres eran ganados para el evangelio. Multitudes que habían vilipendiado el nombre del Salvador y despreciado su poder, ahora se confesaban discípulos del Crucificado.
Los apóstoles no cumplían su misión por su propio poder, sino con el del Dios viviente… El sentido de la responsabilidad que descansaba sobre ellos, purificaba y enriquecía sus vidas; y la gracia del cielo se revelaba en las conquistas que lograron para Cristo. Con el poder de la omnipotencia, Dios obraba por intermedio de ellos para hacer triunfar el evangelio.
Así como Cristo envió a sus discípulos, envía hoy a los miembros de su iglesia. El mismo poder que los apóstoles tuvieron es para ellos. Si desean hacer de Dios su fuerza, él obrará con ellos, y no trabajarán en vano. Comprendan que la obra en la cual están empeñados es una sobre la cual el Señor ha puesto su sello… Nos envía a seguir anunciando las palabras que nos ha dado, sintiendo su toque santo sobre nuestros labios (La maravillosa gracia de Dios, 24 de septiembre, p. 275).
Necesitamos aferrarnos de Cristo y no soltarlo hasta verificar que el poder de su gracia transformadora se manifiesta en nosotros. Debernos tener fe en Cristo si queremos reflejar el carácter divino.
Cristo revistió de humanidad su divinidad, y vivió una vida de plegaria y abnegación, y de diaria lucha contra la tentación, para poder ayudar a los que esta asalta en la actualidad. Él es nuestra eficiencia y nuestro poder. Desea que al apropiarnos de su gracia la humanidad participe de la naturaleza divina… Cuando se estudia fielmente la Palabra de Dios, que se encuentra en el Antiguo Testamento y en el Nuevo, y se la recibe en la vida, proporciona sabiduría y vida espiritual. Hay que atesorar su Palabra como algo sagrado. La fe en la Palabra de Dios y en el poder de Cristo para transformar la vida, capacitará al creyente para hacer las obras del Señor, y para vivir una vida de regocijo en Dios (Cada día con Dios, 3 de octubre, p. 283).