El mensaje de la cruz
Lección 2, para el 10 de julio

El mensaje de la cruz

El mensaje de la cruz es poder de Dios. Para Pablo, la cruz es el instrumento de reconciliación entre Dios y la humanidad, el símbolo supremo de la humildad de Jesús y el lugar donde se saldó nuestra inmensa deuda.

Necedad para los que perecen

Lección 2 — Lunes
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Al contrastar la necedad humana con la sabiduría divina, Pablo afirma que «la palabra de la cruz es necedad para los que se pierden» (1 Corintios 1:18, LBLA). Esta es la primera de seis referencias a la necedad o lo necio en 1 Corintios 1:18-31.

Lee 1 Corintios 1:20, 21, 23, 25 y 27. ¿Cómo nos ayudan estas referencias a la necedad a comprender lo que Pablo quiso decir cuando afirmó que el mensaje de la cruz es necedad para quienes se pierden?

La palabra griega referida a la necedad en 1 Corintios 1:18 es _mōria_, la cual aparece solo cinco veces en el Nuevo Testamento, todas ellas en 1 Corintios (1 Corintios 1:18, 21, 23; 2:14; 3:19). Esta y otras palabras de la misma familia aparecen numerosas veces en el Nuevo Testamento, la mitad de ellas en las epístolas paulinas, sobre todo en 1 Corintios.

La necedad de la que habla Pablo en 1 Corintios 1:18, 23 no está tan relacionada con las limitaciones intelectuales como con el comportamiento y el pensamiento inmorales, con la falta de discernimiento e incluso con la rebelión contra Dios. Esto explica por qué Pablo habló tanto de este tema en 1 Corintios.

Pensemos en la situación de Pablo en esta ciudad. Llegó a un lugar que se enorgullecía de su supuesto conocimiento, sabiduría y sofisticación cultural. En ese contexto, habló de un judío galileo, Jesús de Nazaret, quien había resucitado tras ser crucificado por los romanos, todo ello para hacer expiación por los pecados del mundo. ¿Estaba este hombre hablando en serio? ¿A quién quería engañar? Tampoco se trataba de un nuevo concepto filosófico profundo que pudiera ser analizado con herramientas racionales. Parecía, pues, una locura, un disparate, algo que ningún corintio inteligente y culto podía tomar en serio. Además, por muy absurdo que pareciera a los paganos, el mensaje de Pablo acerca de la cruz era algo mucho peor para numerosos judíos. ¿Qué judío esperaba que un Mesías fuera ejecutado por Roma? Se suponía que el Mesías debía derrocar a los romanos, no ser crucificado por ellos.

Por lo tanto, Pablo enfrentó desde el principio muchos obstáculos en Corinto. Sin embargo, y a pesar de ello, el evangelio fue aceptado allí por algunos judíos y gentiles.

¿Cuál es el mensaje aquí?

Sea cual fuere la oposición a la que nos enfrentemos, Dios tiene personas dispuestas a aceptar la verdad. Debemos, pues, estar preparados para ser utilizados por él para llegar a estas personas dondequiera que estén, incluso en lugares tan malos o incluso peores que Corinto.

Comentarios Elena G.W

Las palabras del apóstol y la descripción de su actitud y del ambiente que lo rodeaba, como los traza la pluma inspirada, habían de transmitirse a todas las generaciones venideras como testimonio de su firme confianza, su valor en la soledad y adversidad, así como de la victoria ganada en favor del cristianismo en el mismo corazón del paganismo.

Las palabras de Pablo contienen un tesoro de conocimiento para la iglesia. Estaba en una posición desde donde hubiera podido fácilmente decir algo que irritara a sus orgullosos oyentes y lo metiera en dificultad. Si su discurso hubiera sido un ataque directo contra sus dioses y los grandes hombres de la ciudad, hubiera estado expuesto a sufrir la suerte de Sócrates. Pero con un tacto nacido del amor divino, apartó cuidadosamente sus mentes de las deidades paganas, y les reveló el Dios verdadero, que era desconocido para ellos.

Hoy día las verdades de las Escrituras deben presentarse a los grandes del mundo, a fin de que puedan escoger entre obedecer a la ley de Dios y servir al príncipe del mal. Dios les presenta la verdad eterna, la verdad que los hará sabios para la salvación; pero no los obliga a aceptarla. Si se apartan de ella, los abandona a sus propios medios, para que se llenen con los frutos de sus propias obras.

“Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; mas a los que se salvan, es a saber, a nosotros, es potencia de Dios. Porque está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé la inteligencia de los entendidos”. “Antes lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo flaco del mundo escogió Dios, para avergonzar lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es”. 1 Corintios 1:18, 19, 27, 28. Muchos de los mayores eruditos y estadistas, los más eminentes hombres del mundo, se apartarán en estos últimos días de la luz, porque el mundo con toda su sabiduría no conoce a Dios. No obstante, los siervos de Dios han de aprovechar toda oportunidad para comunicar la verdad a estos hombres. Algunos reconocerán su ignorancia de las cosas divinas y ocuparán un lugar como humildes aprendices a los pies de Jesús, el gran Maestro.

En todo esfuerzo por alcanzar a las clases altas, el obrero de Dios necesita fe firme. Las apariencias pueden ser desalentadoras; pero en la hora más oscura se recibe luz de lo alto. La fuerza de los que aman y sirven a Dios se renovará día tras día. El entendimiento del Infinito se coloca a su servicio, de modo que al realizarse sus propósitos no yerren. Mantengan firme estos obreros el principio de su confianza hasta el fin, recordando que la luz de la verdad de Dios ha de brillar en medio de las tinieblas que envuelven nuestro mundo. No debe haber desaliento en relación con el servicio de Dios. La fe de los obreros consagrados ha de soportar todas las pruebas a que tenga que hacer frente. Dios puede y quiere conceder a sus siervos toda la fuerza que necesitan, y darles la sabiduría que sus variadas necesidades demanden. Él hará más que cumplir las más altas expectaciones de los que confían en él (Los hechos de los apóstoles, pp. 195-197).

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