Un ministerio impulsado por el amor
Lección 9, para el 28 de agosto

Un ministerio impulsado por el amor

El ministerio cristiano debe estar motivado por el amor de Cristo. Pablo presenta su propio ministerio como modelo de servicio abnegado y entrega total por el evangelio.

Gratitud

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Lee 2 Corintios 1:3-7. ¿Cuál era la razón de la gratitud de Pablo?

La gratitud de Pablo se centra en el consuelo que Dios brinda a quienes sufren. En este pasaje, el verbo consolar (_parakaleō_) y el sustantivo consuelo (_paraklēsis_) aparecen juntos diez veces. Esto representa un tercio de todas las ocasiones en que ambas palabras son usadas en 2 Corintios (29 veces). Dios es descrito como «Padre de compasión y Dios de todo consuelo», quien «nos consuela en toda tribulación» (2 Corintios 1:3-4).

El creyente no debe guardar para sí el consuelo que recibe de Dios (2 Corintios 1:4-5). Solo el corazón afligido que se convirtió en receptor del consuelo de Dios es capaz de impartir consuelo de manera eficaz a quienes también están afligidos.

Pablo podía consolar a otros porque él mismo fue consolado por Dios durante sus sufrimientos. «Si somos atribulados, es para consuelo y salvación de ustedes. Si somos consolados, es para consuelo de ustedes» (2 Corintios 1:6). ¡Esto es amor!

¿Cuál es el motivo de la gratitud de Pablo en 2 Corintios 1:8-11?

El apóstol habla de tribulaciones «más allá de nuestras fuerzas», que le hicieron temer a él y a sus compañeros que había llegado su fin (2 Corintios 1:8). Por un momento, pensaron que la resurrección era su única esperanza. Sin embargo, Dios los libró y la situación cambió (vers. 10). Del temor a la muerte (vers. 8), pasaron a una esperanza implícita de que Dios los libraría una vez más (vers. 10). Las victorias concedidas por Dios en el pasado nos dan la confianza de que él hará lo mismo en el futuro. Dios usa las aflicciones para enseñarnos a confiar en él. Las dificultades pueden llevarnos a la madurez espiritual, al menos en la medida en que permitamos que nos acerquen más a Dios. La acción de gracias de Pablo también muestra el poder de la oración intercesora y la gratitud que experimentamos por la liberación de Dios (vers. 11).

¿Qué te ha resultado útil para lidiar con el sufrimiento que todos enfrentamos de una forma u otra?

Comentarios Elena G.W

Dios desea que sus hijos obedientes se apropien de su bendición y se presenten delante de él con alabanza y agradecimiento. Dios es la fuente de la vida y el poder… Él ha hecho para su pueblo escogido lo que debiera inspirar agradecimiento a todo corazón, y le agravia que se le tribute tan poca alabanza. Desea que su pueblo se exprese con más energía y demuestre saber que tiene motivos para estar gozoso y alegre.

El trato de Dios con su pueblo debe mencionarse con frecuencia. ¡Cuán a menudo levantó el Señor, en su trato con el antiguo Israel, los hitos del camino! A fin de que no olvidasen la historia pasada, ordenó a Moisés que inmortalizase esos acontecimientos en cantos, a fin de que los padres pudiesen enseñárselos a sus hijos… El Señor ha obrado como un Dios realizador de prodigios en favor de su pueblo en esta generación. Es necesario recordar con frecuencia a los hermanos jóvenes y ancianos la historia pasada de la causa de Dios. Necesitamos relatar a menudo la bondad de Dios y alabarle por sus obras admirables…

La iglesia de Dios en la tierra es una con la iglesia de Dios en el cielo. Los creyentes de la tierra y los seres del cielo que nunca han caído constituyen una sola iglesia. Todo ser celestial está interesado en las asambleas de los santos que en la tierra se congregan para adorar a Dios. En el atrio interior del cielo escuchan el testimonio que dan los testigos de Cristo en el atrio exterior de la tierra, y las alabanzas de los adoradores de este mundo hallan su complemento en la antífona celestial, y el loor y el regocijo repercuten por todos los atrios celestiales porque Cristo no murió en vano por los caídos hijos de Adán. Mientras que los ángeles beben en el manantial principal, los santos de la tierra beben los raudales puros que fluyen del trono y alegran la ciudad de nuestro Dios. ¡Ojalá que todos pudiesen comprender cuán cerca está el cielo de la tierra!… En cada asamblea de los santos realizada en la tierra, hay ángeles de Dios escuchando los testimonios, himnos y oraciones. Recordemos que nuestras alabanzas quedan suplidas por los coros de las huestes angélicas en lo alto (God’s Amazing Grace, p. 75; parcialmente en La maravillosa gracia de Dios, 8 de marzo, p. 75).

Tributemos alabanza y acción de gracias por medio del canto. Cuando nos veamos tentados, en vez de dar expresión a nuestros sentimientos, entonemos con fe un himno de acción de gracias a Dios.

El canto es un arma que siempre podemos esgrimir contra el desaliento. Abriendo así nuestro corazón a los rayos de luz de la presencia del Salvador, encontraremos salud y recibiremos su bendición.

“Alabad a Jehová, porque es bueno;

porque para siempre es su misericordia.

Díganlo los redimidos de Jehová,

los que ha redimido del poder del enemigo”. Salmos 107:1, 2…

“Dad gracias en todo; porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”. 1 Tesalonicenses 5:18. Este mandato es una seguridad de que aun las cosas que parecen opuestas a nuestro bien redundarán en beneficio nuestro. Dios no nos mandaría que fuéramos agradecidos por lo que nos perjudicara (El ministerio de curación, pp. 196, 197).

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