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Lección 8: Para el 24 de mayo de 2025

NUESTRO SUMO SACERDOTE
Cuando Moisés supervisó la construcción del Tabernáculo, no se le permitió utilizar cualquier diseño, sino el modelo que Dios le mostró: "Y cuida de hacer todo conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte" (Éxo. 25:40). Descubrimos, en el libro de Hebreos, que el modelo utilizado era el de una realidad superior, el Santuario celestial.
Lee Hebreos 9:11 al 15 CB acerca de Cristo como nuestro Sumo Sacerdote en el Santuario celestial. ¿Qué nos enseña esto acerca de lo que él hace por nosotros?
El Santuario terrenal prefiguraba a Jesús con asombrosa minuciosidad, desde el sacerdote y las ofrendas hasta el mobiliario y otros detalles de diseño. Todo ello hablaba de Jesús.
El libro de Apocalipsis abunda en imágenes del Santuario. Encontramos allí el candelabro en los versículos iniciales, el Arca de la Alianza mencionada explícitamente en el capítulo 4 y otras numerosas alusiones al Templo. Si no se conoce el Santuario del Antiguo Testamento, es imposible comprender lo que Juan quiere decir con la descripción de sus visiones. Las experiencias de Israel, dice Pablo, "les sucedieron por ejemplo, y fueron escritas para advertirnos a nosotros, a los que han llegado al fin del tiempo" (1 Cor. 10:11).
Podemos aprender mucho a partir de los detalles del Templo. El libro de Salmos contiene un componente importante en tal sentido, ya que muestra cómo interactuaba el pueblo de Dios con él mediante el Templo y sus servicios. Allí vemos también cómo se relacionaba David con el Santuario y cuál era la respuesta del pueblo de Dios a lo que el Mesías haría por ellos. Además de esos modelos que nos ayudan a entender mejor el ministerio de Jesús, las experiencias de quienes comprendieron lo que Dios enseñaba por medio del Santuario contienen valiosas lecciones para nosotros y para nuestra relación con Dios.
■ Lee el Salmo 122. CB Aunque no podemos ir literalmente a esa "casa del Señor" (ya no está allí y no tendría sentido construir otra en la Tierra), ¿qué elementos contiene este salmo que nos animan en relación con lo que Cristo hizo por nosotros? Observa los temas de la paz, la seguridad, la alabanza y el juicio.
Cristo era sin pecado; si así no hubiera sido, su vida en carne humana y su muerte de cruz no hubieran sido de mayor valor, a fin de obtener gracia para el pecador, que la muerte de cualquier otro hombre. A la par que consolidó la humanidad era una vida unida con la Divinidad. Podía deponer su vida tanto en calidad de sacerdote como de víctima... Se ofreció sin mancha a Dios.
La expiación de Cristo selló para siempre el pacto eterno de la gracia. Era el cumplimiento de todas las condiciones que, por estar quebrantadas, habían inducido a Dios a suspender la libre comunicación de la gracia a la familia humana. Se quebrantó entonces toda barrera que impedía la más libre actuación de la gracia, la misericordia, la paz y el amor hacia el más culpable de los miembros de la raza de Adán (La maravillosa gracia de Dios, 25 de mayo, p. 153).
Como se ha dicho, el Santuario terrestre fue construido por Moisés, conforme al modelo que se le mostró en el monte. "Era figura de aquel tiempo presente, en el cual se ofrecían presentes y sacrificios". Los dos lugares santos eran "figuras de las cosas celestiales". Cristo, nuestro gran Sumo Sacerdote, es el "ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que el Señor asentó, y no hombre". Hebreos 9:9, 23; 8:2 . Cuando en visión se le mostró al apóstol Juan el templo de Dios que está en el cielo, vio allí "siete lámparas de fuego... ardiendo delante del trono". Vio también a un ángel "teniendo un incensario de oro; y le fue dado mucho incienso para que lo añadiese a las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro que estaba delante del trono". Apocalipsis 4:5; 8:3 . Se le permitió al profeta contemplar el Lugar Santo del Santuario celestial; y vio allí "siete lámparas de fuego ardiendo" y "el altar de oro", representados por el candelero de oro y el altar del incienso o perfume en el Santuario terrestre. Nuevamente "el templo de Dios fue abierto en el cielo" ( Apocalipsis 11:19 ), y vio el Lugar Santísimo detrás del velo interior. Allí contempló "el arca de su testamento", representada por el arca sagrada construida por Moisés para guardar la ley de Dios.
Moisés hizo el Santuario terrestre, "según la forma que había visto". Pablo declara que "el tabernáculo y todos los vasos del ministerio", después de haber sido hechos, eran símbolos de "las cosas celestiales". Hechos 7:44; Hebreos 9:21, 23 . Y Juan dice que vio el Santuario celestial. Aquel Santuario, en el cual oficia Jesús en nuestro favor, es el gran original, del cual el Santuario construido por Moisés era una copia (Historia de los patriarcas y profetas, pp. 370, 371).
"Y llevará sobre sí la gloria". Es a Cristo a quien pertenece la gloria de la redención de la raza caída. Por toda la eternidad, el canto de los redimidos será: "A Aquel que nos ama, y nos ha lavado de nuestros pecados en su misma sangre... a él sea la gloria y el dominio por los siglos de los siglos". Apocalipsis 1:5, 6 (El conflicto de los siglos, p. 411).
Juan 8:54-58
1 Corintios 1:26-29
26 Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29 a fin de que nadie se jacte en su presencia.