PARA MEMORIZAR:
Entonces miré y vi al Cordero de pie sobre el monte Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tenían el nombre del Cordero y el nombre de su Padre escrito en sus frentes" (Apoc. 14:1).
 

Lección 8: Para el 24 de mayo de 2025

EN LOS SALMOS - PRIMERA PARTE





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Lecciónn 8 | Miércoles 21 de mayo

SALMO 5

Lee Salmo 5,    CB    donde David traza agudos contrastes entre los perdidos y quienes han sido redimidos. Compara el contenido de este salmo con el lenguaje de Apocalipsis 14:1 al 12.    CB    ¿Qué similitudes encuentras y cómo influye esto en tu comprensión de lo que significa formar parte del movimiento remanente de los últimos días creado por Dios?

Nota que David insiste en que el mal "no habitará" con Dios (Sal. 5:4). El objetivo del Tabernáculo era que Dios pudiera habitar entre su pueblo, algo que Dios también pretende en el caso del reino de Cristo (ver Apoc. 21:3). Quienes quieran acercarse al Trono de Dios deben ser redimidos.

También es digno de mención que Salmo 5:7 describe un acto de adoración, que es la cuestión central enjuego en el Gran Conflicto. Apocalipsis 13 menciona seis veces la "adoración", y los mensajes de los tres ángeles llaman al mundo a adorar "al que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas". David dice que "reverencia" a Dios, y el mensaje del Remanente hace el siguiente llamado al mundo: "Respeten a Dios y denle gloria, porque ha llegado la hora de su juicio" (Apoc. 14:7; BP).

Observa también que "no se halló engaño" en las bocas de los redimidos (Apoc. 14:5), pues son veraces, y sus palabras y sus acciones reflejan el carácter justo de Dios. Según David, "no hay sinceridad" en la boca de los malvados (Sal. 5:9).

La escena que Juan presenta en esta parte clave del Apocalipsis es asombrosa: simples pecadores han sido rescatados de la muerte y tienen el privilegio de estar en la presencia de Dios. No han ganado ese derecho, sino que les ha sido concedido porque el Cordero de Dios, el justo Hijo del Hombre, está allí con ellos. Fueron perdonados, están redimidos y ya no tienen que cargar con su propia culpa (comparar con Sal. 5:10),    CB    porque el Cordero de Dios la ha llevado por ellos (comparar con Isa. 53:12 y 2 Cor. 5:21).

Cuando el nombre de Dios ha sido escrito en el corazón, es difícil permanecer en silencio. El pueblo de Dios hace un último ofrecimiento de misericordia a "gran voz" (Apoc. 14:7). "Pero alégrense todos los que en ti confían; den siempre voces de júbilo, porque tú los defiendes. En ti se regocijen los que aman tu nombre" (Sal. 5:11).

■ Imagina que estás ante un Dios santo y perfecto en ocasión del Juicio y con todos tus hechos expuestos ante él. ¿Qué te dice esta perspectiva acerca de tu necesidad de la justicia de Cristo?


Reavivados por su Palabra: Hoy, Génesis 35    CB   


Comentarios Elena G.W

En este conocimiento de la longanimidad de Jehová y de su amor y misericordia infinitos había basado a Moisés en su admirable intercesión por la vida de Israel cuando, en los lindos de la tierra prometida, ese pueblo se había negado a avanzar en obediencia a la orden de Dios. En el apogeo de su rebelión, el Señor había declarado: "Yo le heriré de mortandad, y lo destruiré"; y había propuesto hacer de los descendientes de Moisés una "gente grande y más fuerte que ellos". Números 14:12 . Pero el profeta invocó las maravillosas providencias y promesas de Dios en favor de la nación escogida. Y luego, como el argumento más poderoso, insistió en el amor de Dios hacia el hombre caído. Vers. 17-19.

Misericordiosamente, el Señor contestó: "Yo lo he perdonado conforme a tu dicho". Y luego impartió a Moisés, en forma de profecía, un conocimiento de su propósito concerniente al triunfo final de Israel. Declaró: "Mas, ciertamente vivo yo y mi gloria hinche toda la tierra". Vers. 20, 21. La gloria de Dios, su carácter, su misericordiosa bondad y tierno amor, aquello que Moisés había invocado en favor de Israel, había de revelarse a toda la humanidad. Y la promesa de Jehová fue hecha doblemente segura al ser confirmada por un juramento. Con tanta certidumbre como que Dios vive y reina, su gloria iba a ser declarada "entre las gentes" y "en todos los pueblos sus maravillas". Salmo 96:3 (Profetas y reyes, p. 232).

La gloria de Cristo es su carácter, y su carácter es una expresión de la ley de Dios. Él cumplió la ley en todas sus especificaciones, y mediante su vida proporcionó al mundo un modelo perfecto de lo que la humanidad puede alcanzar mediante la cooperación con la divinidad. En su humanidad, Cristo era dependiente del Padre, del mismo modo que ahora la humanidad depende de Dios para obtener el poder divino que le permita alcanzar la perfección de carácter. La ley de Dios es un exponente de su carácter, una expresión de su santidad; pero, vista por quien ha caído por el pecado, es una voz de condenación, un ministerio de muerte. No corresponde a la ley perdonar al transgresor, porque "por la ley es el conocimiento del pecado". "Por la ley nadie será justificado". Ningún rayo de esperanza brilla de la ley para el pecador, y su transgresor no puede encontrar respuesta de la ley a su ansiosa pregunta: "¿Qué haré para ser salvo?". "¿Cómo será justo ante Dios?".

Pero a través de Cristo se ha proporcionado una vía de escape. Nuestro Redentor vino en la carne para condenar el pecado en la carne, para asir al alma arrepentida con un abrazo inquebrantable y, al mismo tiempo, para asirse al trono de Dios, convirtiéndose en el vínculo de unión entre la humanidad y la divinidad, entre la tierra y el cielo. Él es el único refugio para el alma culpable. Al buscar conocer a Dios, el hombre se dirige a Cristo, que vivió la ley de Dios y manifestó al mundo los atributos del Padre. En el Hijo de Dios se revela la inefable bondad de Dios, porque en él se encuentran la misericordia y la verdad, se besan la justicia y la paz. "De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna". Cristo en la carne, condenando el pecado en la carne, fue una perfecta revelación de Dios al mundo. Cristo declaró: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí" (The Signs of the Times, 12 de diciembre de 1895, "Carácter de la ley revelada en la vida de Cristo", párr. 2,


Juan 8:54-58   

1 Corintios 1:26-29   

26 Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29 a fin de que nadie se jacte en su presencia.


Isaías 53:12

12 Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.

2 Corintios 5:21

21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

Oseas 14:4    CB   

4 Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de ellos.

Juan 7:30    CB   

30 Entonces procuraban prenderle; pero ninguno le echó mano, porque aún no había llegado su hora.

Juan 8:20    CB   

20 Estas palabras habló Jesús en el lugar de las ofrendas, enseñando en el templo; y nadie le prendió, porque aún no había llegado su hora.

Juan 12:27    CB   

27 Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora.

Juan 1:1-18    CB   

1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2 Este era en el principio con Dios. 3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. 4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5 La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. 6 Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. 7 Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. 8 No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. 9 Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. 10 En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. 11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. 14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. 15 Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo. 16 Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. 17 Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. 18 A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

Juan 6:35    CB   

35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

Juan 6:41

41 Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo.

Juan 6:48

48 Yo soy el pan de vida.

Juan 6:51

51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.