Después de que el Señor apareció a Isaías en la escena de la sala del Trono de
Isaías 6:1 al 8,
CB
y después de que se le dijo que su culpa había sido quitada y su pecado perdonado, respondió al llamado de Dios
diciendo: "Aquí estoy, envíame a mi" (Isa. 6:8). Cuando supo que había sido limpiado por Dios, y a
pesar de conocer sus faltas, estuvo dispuesto a trabajar para el Señor.
¿No ocurre lo mismo con nosotros? ¿Cómo podemos proclamar la salvación a otros si nosotros
mismos no la hemos experimentado? La salvación puede ser nuestra por la fe en Jesús y en lo que él ha hecho por
nosotros.
Lee
Salmo 51:7 al 15.
CB
¿Qué promete hacer David después de haber sido perdonado y limpiado de su pecado?
Ser llamado a la presencia de Dios es, en última instancia, ser enviado al mundo con una
misión. En su sabiduría, Dios ha comisionado a los redimidos para servir como su vocero principal en favor de un
mundo caído. El impacto de su pueblo en la Tierra se hará sentir poderosamente en algún momento. Apocalipsis
18:1 dice que su llamado final dirigido al planeta caído iluminará el mundo entero.
"Tan pronto como uno va a Cristo, nace en el corazón un vivo deseo de hacer conocer a
otros cuán precioso amigo ha encontrado en Jesús; la verdad salvadora y santificadora no puede permanecer
encerrada en el corazón. Si estamos revestidos de la justicia de Cristo y rebosamos de gozo por la presencia de
su Espíritu, no podremos guardar silencio. Si hemos gustado y visto que el Señor es bueno, tendremos algo que
decir. Como Felipe cuando encontró al Salvador, invitaremos a otros a ir a él" (Elena de White, El camino a Cristo, p. 66).
Los mensajes de los tres ángeles de
Apocalipsis 14
se basan en el "evangelio
eterno" (Apoc. 14:6). Esto significa que, aun antes de la exhortación a adorar a aquel "que hizo el
cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas" (Apoc. 14:7), del anuncio de la caída de Babilonia
(Apoc. 14:8) y de la advertencia contra la adoración "a la bestia y a su imagen" (Apoc. 14:9), se
proclama el fundamento del evangelio, de la salvación en Jesús. Las advertencias y los mensajes de los tres
ángeles no son otra cosa que la esperanza y la confianza que los voceros de esos mensajes tienen en Jesús y en
lo que ha hecho por ellos. Fuera del "evangelio eterno", realmente no tenemos nada de valor que decir
al mundo.
■ Medita en el hecho de que, incluso antes del inicio de la proclamación de los mensajes
de los tres ángeles, se nos señala el "evangelio eterno". ¿Qué nos dice esto acerca de cuán
fundamental es esta verdad para todo lo que creemos?
Pronto se cumplirán las profecías del capítulo decimoctavo del Apocalipsis. Durante la
proclamación del mensaje del tercer ángel "otro ángel" descenderá "del cielo con gran poder; y
la tierra" será "alumbrada con su gloria". El Espíritu del Señor bendecirá tan abundantemente a
los instrumentos humanos consagrados, que hombres, mujeres y niños abrirán sus labios en alabanza y acción de
gracias, llenando la tierra con el conocimiento de Dios y con su insuperable gloria como las aguas cubren el
mar.
Los que hayan permanecido firmes en la fe desde el comienzo hasta el fin, seguirán siendo
vigilantes durante el tiempo en que el mensaje del tercer ángel se proclame con gran poder. Durante el fuerte
clamor, ayudada por la intervención providencial de su exaltado Señor, la iglesia difundirá el conocimiento de
la salvación en una forma tan extensa que la luz será transmitida a cada ciudad y pueblo. La tierra será
inundada con el conocimiento de la salvación. El Espíritu de Dios, en su acción renovadora, coronará con un
éxito tan rotundo la intensa actividad de sus agentes, que el resplandor de la luz de la verdad presente será
visto en todas partes (Maranata: el Señor viene, p. 224).
La gran obra de evangelización no terminará con menor manifestación del poder divino que la
que señaló el principio de ella. Las profecías que se cumplieron en tiempo de la efusión de la lluvia
temprana, al principio del ministerio evangélico, deben volverse a cumplir en tiempo de la lluvia tardía, al
fin de dicho ministerio. Esos son los "tiempos de refrigerio" en que pensaba el apóstol Pedro cuando
dijo: "Así que, arrepentios y convertios, para que sean borrados vuestros pecados; pues que vendrán los
tiempos del refrigerio de la presencia del Señor, y enviará a Jesucristo". Hechos 3:19, 20.
Vendrán siervos de Dios con semblantes iluminados y resplandecientes de santa consagración,
y se apresurarán de lugar en lugar para proclamar el mensaje celestial. Miles de voces predicarán el mensaje
por toda la tierra. Se realizarán milagros, los enfermos sanarán y signos y prodigios seguirán a los
creyentes. Satanás también efectuará sus falsos milagros, al punto de hacer caer fuego del cielo a la vista de
los hombres. Apocalipsis 13:13. Es así como los habitantes de la tierra tendrán que decidirse en pro o en contra de la
verdad.
El mensaje no será llevado adelante tanto con argumentos como por medio de la convicción
profunda inspirada por el Espíritu de Dios. Los argumentos ya fueron presentados. Sembrada está la semilla, y
brotará y dará frutos. Las publicaciones distribuidas por los misioneros han ejercido su influencia; sin
embargo, muchos cuyo espíritu fue impresionado han sido impedidos de entender la verdad por completo o de
obedecerla. Pero entonces los rayos de luz penetrarán por todas partes, la verdad aparecerá en toda su
claridad, y los sinceros hijos de Dios romperán las ligaduras que los tenían sujetos. Los lazos de familia y
las relaciones de la iglesia serán impotentes para detenerlos. La verdad les será más preciosa que cualquier
otra cosa. A pesar de los poderes coligados contra la verdad, un sinnúmero de personas se alistará en las
filas del Señor (El conflicto de los siglos, pp. 596, 597).
Juan 8:54-58
1 Corintios 1:26-29
26 Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois
muchos
sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos
nobles; 27 sino que lo necio del mundo escogió Dios,
para
avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió
Dios,
para avergonzar a lo fuerte; 28 y lo vil del mundo y lo
menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para
deshacer lo que
es, 29 a fin de que nadie se jacte en su presencia.