PARA MEMORIZAR:
Entonces miré y vi al Cordero de pie sobre el monte Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tenían el nombre del Cordero y el nombre de su Padre escrito en sus frentes" (Apoc. 14:1).
 

Lección 8: Para el 24 de mayo de 2025

EN LOS SALMOS - PRIMERA PARTE





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Martes 20 de mayo | Lección 8

LA LEY EN NUESTROS CORAZONES

El remanente reunido en Sion tiene un nombre escrito en la frente: el del Padre y del Cordero. Puesto que Jesús es la imagen misma del Padre, es dudoso que se trate de dos nombres diferentes. En las Escrituras, un "nombre" no representa una simple designación con la que las personas se dirigen unas a otras, sino el carácter. Aún hoy, en muchas culturas se dice que una persona tiene un "buen nombre" cuando los demás opinan bien de su carácter.

Lee Éxodo 33:18 al 23;    CB    Éxodo 34:1 al 7;    CB    Salmo 119:55.    CB    Cuando Moisés pidió ver la gloria de Dios, ¿cuál fue la respuesta divina? ¿Qué ocurrió luego, cuando Dios proclamó su nombre ante Moisés (Éxo. 34:5-8)?

Algunos imaginan adecuadamente la gloria de Dios como una luz ence-guecedora e inaccesible. No obstante, la gloria divina es más que una simple exhibición visual. Su gloria es su carácter. Lo mismo ocurre con el nombre de Dios, que también representa su carácter.

Cuando la Biblia dice que los integrantes del Remanente tienen el nombre de Dios escrito en sus frentes, no se refiere a una inscripción literal, sino al carácter divino presente en la mente, en el corazón. La vida de ellos refleja el amor y el carácter de Dios como resultado de haber sido atraídos a Dios y de amarlo a causa de quién es y de lo que ha hecho por ellos.

Cuán interesante es también el hecho de que cuando Dios se describe a sí mismo ante Moisés, lo hace en conjunción con la entrega de otra copia de los Diez Mandamientos, una transcripción de su carácter. Del mismo modo, quienes tienen el "nombre" de Dios en sus frentes en Apocalipsis 14 son los que "guardan los mandamientos de Dios". Nota lo que dice Hebreos: "Este es el pacto que haré con ellos, después de esos días -dice el Señor-: Pondré mis leyes en sus corazones y las grabaré en sus mentes. Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones" (Heb. 10:16,17). He allí una notable definición del evangelio. Aunque la Ley de Dios se refleja en nuestra vida, todavía necesitamos que nuestros pecados no sean recordados "nunca más".

El nombre de Dios es su carácter. Su ley moral es un trasunto de su carácter. Y aquellos que se reúnen en el monte santo de Dios en los últimos días están imbuidos de un amor por Dios que se pone de manifiesto en la obediencia a su Ley.

■ Si somos salvos por la fe y no por la Ley, ¿cuál es entonces la importancia de la Ley de Dios? (Ver 1 Juan 5:3).    CB   


Reavivados por su Palabra: Hoy, Génesis 34    CB   


Comentarios Elena G.W

En este conocimiento de la longanimidad de Jehová y de su amor y misericordia infinitos había basado a Moisés en su admirable intercesión por la vida de Israel cuando, en los lindos de la tierra prometida, ese pueblo se había negado a avanzar en obediencia a la orden de Dios. En el apogeo de su rebelión, el Señor había declarado: "Yo le heriré de mortandad, y lo destruiré"; y había propuesto hacer de los descendientes de Moisés una "gente grande y más fuerte que ellos". Números 14:12 . Pero el profeta invocó las maravillosas providencias y promesas de Dios en favor de la nación escogida. Y luego, como el argumento más poderoso, insistió en el amor de Dios hacia el hombre caído. Vers. 17-19.

Misericordiosamente, el Señor contestó: "Yo lo he perdonado conforme a tu dicho". Y luego impartió a Moisés, en forma de profecía, un conocimiento de su propósito concerniente al triunfo final de Israel. Declaró: "Mas, ciertamente vivo yo y mi gloria hinche toda la tierra". Vers. 20, 21. La gloria de Dios, su carácter, su misericordiosa bondad y tierno amor, aquello que Moisés había invocado en favor de Israel, había de revelarse a toda la humanidad. Y la promesa de Jehová fue hecha doblemente segura al ser confirmada por un juramento. Con tanta certidumbre como que Dios vive y reina, su gloria iba a ser declarada "entre las gentes" y "en todos los pueblos sus maravillas". Salmo 96:3 (Profetas y reyes, p. 232).

La gloria de Cristo es su carácter, y su carácter es una expresión de la ley de Dios. Él cumplió la ley en todas sus especificaciones, y mediante su vida proporcionó al mundo un modelo perfecto de lo que la humanidad puede alcanzar mediante la cooperación con la divinidad. En su humanidad, Cristo era dependiente del Padre, del mismo modo que ahora la humanidad depende de Dios para obtener el poder divino que le permita alcanzar la perfección de carácter. La ley de Dios es un exponente de su carácter, una expresión de su santidad; pero, vista por quien ha caído por el pecado, es una voz de condenación, un ministerio de muerte. No corresponde a la ley perdonar al transgresor, porque "por la ley es el conocimiento del pecado". "Por la ley nadie será justificado". Ningún rayo de esperanza brilla de la ley para el pecador, y su transgresor no puede encontrar respuesta de la ley a su ansiosa pregunta: "¿Qué haré para ser salvo?". "¿Cómo será justo ante Dios?".

Pero a través de Cristo se ha proporcionado una vía de escape. Nuestro Redentor vino en la carne para condenar el pecado en la carne, para asir al alma arrepentida con un abrazo inquebrantable y, al mismo tiempo, para asirse al trono de Dios, convirtiéndose en el vínculo de unión entre la humanidad y la divinidad, entre la tierra y el cielo. Él es el único refugio para el alma culpable. Al buscar conocer a Dios, el hombre se dirige a Cristo, que vivió la ley de Dios y manifestó al mundo los atributos del Padre. En el Hijo de Dios se revela la inefable bondad de Dios, porque en él se encuentran la misericordia y la verdad, se besan la justicia y la paz. "De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna". Cristo en la carne, condenando el pecado en la carne, fue una perfecta revelación de Dios al mundo. Cristo declaró: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí" (The Signs of the Times, 12 de diciembre de 1895, "Carácter de la ley revelada en la vida de Cristo", párr. 2,


Juan 8:54-58   

1 Corintios 1:26-29   

26 Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29 a fin de que nadie se jacte en su presencia.


Hebreos 9:11-15

11 Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, 12 y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. 13 Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, 14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? 15 Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna.

Salmos 122

1 Yo me alegré con los que me decían:A la casa de Jehová iremos. 2 Nuestros pies estuvieronDentro de tus puertas, oh Jerusalén. 3 Jerusalén, que se ha edificadoComo una ciudad que está bien unida entre sí. 4 Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH,Conforme al testimonio dado a Israel,Para alabar el nombre de Jehová. 5 Porque allá están las sillas del juicio,Los tronos de la casa de David. 6 Pedid por la paz de Jerusalén;Sean prosperados los que te aman. 7 Sea la paz dentro de tus muros,Y el descanso dentro de tus palacios. 8 Por amor de mis hermanos y mis compañerosDiré yo: La paz sea contigo. 9 Por amor a la casa de Jehová nuestro DiosBuscaré tu bien.

Salmos 15

1 Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo?¿Quién morará en tu monte santo? 2 El que anda en integridad y hace justicia,Y habla verdad en su

5/4/25, 16:46 En los Salmos: Primera parte - Sabbath School

corazón. 3 El que no calumnia con su lengua,Ni hace mal a su prójimo,Ni admite reproche alguno contra su vecino. 4 Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado,Pero honra a los que temen a Jehová.El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia; 5 Quien su dinero no dio a usura,Ni contra el inocente admitió cohecho.El que hace estas cosas, no resbalará jamás.

Salmos 24

1 De Jehová es la tierra y su plenitud;El mundo, y los que en él habitan. 2 Porque él la fundó sobre los mares,Y la afirmó sobre los ríos. 3 ¿Quién subirá al monte de Jehová?¿Y quién estará en su lugar santo? 4 El limpio de manos y puro de corazón;El que no ha elevado su alma a cosas vanas,Ni jurado con engaño. 5 El recibirá bendición de Jehová,Y justicia del Dios de salvación. 6 Tal es la generación de los que le buscan,De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. Selah 7 Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,Y alzaos vosotras, puertas eternas,Y entrará el Rey de gloria. 8 ¿Quién es este Rey de gloria?Jehová el fuerte y valiente,Jehová el poderoso en batalla. 9 Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,Y alzaos vosotras, puertas eternas,Y entrará el Rey de gloria. 10 ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová de los ejércitos,El es el Rey de la gloria. Selah

Éxodo 33:18-23

18 El entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria. 19 Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente. 20 Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá. 21 Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña; 22 y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. 23 Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro.

Salmos 5

1 Escucha, oh Jehová, mis palabras;Considera mi gemir. 2 Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío,Porque a ti oraré. 3 Oh Jehová, de mañana oirás mi voz;De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré. 4 Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad;El malo no habitará junto a ti. 5 Los insensatos no estarán delante de tus ojos;Aborreces a todos los que hacen iniquidad. 6 Destruirás a los que hablan mentira;Al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová. 7 Mas yo por la abundancia de tu misericordia entraré en tu casa;Adoraré hacia tu santo templo en tu temor. 8 Guíame, Jehová, en tu justicia, a causa de mis enemigos;Endereza delante de mí tu camino. 9 Porque en la boca de ellos no hay sinceridad;Sus entrañas son maldad,Sepulcro abierto es su garganta,Con su lengua hablan lisonjas. 10 Castígalos, oh Dios;Caigan por sus mismos consejos;Por la multitud de sus transgresiones échalos fuera,Porque se rebelaron contra ti. 11 Pero alégrense todos los que en ti confían;Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes;En ti se regocijen los que aman tu nombre. 12 Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo;Como con un escudo lo rodearás de tu favor.

Salmos 51:7-15

7 Purifícame con hisopo, y seré limpio;Lávame, y seré más blanco que la nieve. 8 Hazme oír gozo y alegría,Y se recrearán los huesos que has abatido. 9 Esconde tu rostro de mis pecados,Y borra todas mis maldades. 10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,Y renueva un espíritu recto dentro de mí. 11 No me eches de delante de ti,Y no quites de mí tu santo Espíritu. 12 Vuélveme el gozo de tu salvación,Y espíritu noble me sustente. 13 Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,Y los pecadores se convertirán a ti. 14 Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación;Cantará mi lengua tu justicia. 15 Señor, abre mis labios,Y publicará mi boca tu alabanza.

Oseas 14:4    CB   

4 Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de ellos.

Juan 7:30    CB   

30 Entonces procuraban prenderle; pero ninguno le echó mano, porque aún no había llegado su hora.

Juan 8:20    CB   

20 Estas palabras habló Jesús en el lugar de las ofrendas, enseñando en el templo; y nadie le prendió, porque aún no había llegado su hora.

Juan 12:27    CB   

27 Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora.

Juan 1:1-18    CB   

1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2 Este era en el principio con Dios. 3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. 4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5 La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. 6 Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. 7 Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. 8 No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. 9 Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. 10 En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. 11 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. 14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. 15 Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo. 16 Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. 17 Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. 18 A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

Juan 6:35    CB   

35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

Juan 6:41

41 Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo.

Juan 6:48

48 Yo soy el pan de vida.

Juan 6:51

51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.