PARA MEMORIZAR:
“¡Regocíjense en el Señor siempre! Repito: ¡Regocíjense!”
 

Lección 1: Para el 3 de enero de 2026
PERSEGUIDOS, PERO NO OLVIDADOS





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Lección 1 | Jueves 1° de enero

LAS IGLESIAS DE FILIPOS Y COLOSAS

Lee Filipenses 1:1-3 y Colosenses 1:1, 2. ¿Cómo son descritas las iglesias de Filipos y Colosas, y qué significa esta descripción?

En su típico saludo epistolar, Pablo llama a los cristianos “**santos**”, lo que significa que fueron apartados como pueblo o consagrados como pueblo especial de Dios en virtud del bautismo, así como Israel lo había sido antes como “nación santa” por medio de la circuncisión (Éxo. 19:5, 6; comparar con 1 Ped. 2:9, 10). Esto no tiene absolutamente nada que ver con la práctica de la iglesia romana de canonizar a las personas como “santos”.

También es interesante el paralelismo entre los saludos de estas dos epístolas. Pablo se refiere a “**obispos** (griego *episkopos*, literalmente: “supervisores”) y **diáconos**” (Fil. 1:1) en Filipos y a “hermanos santos y **fieles en Cristo**” (Col. 1:2) en Colosas. Cuando el Nuevo Testamento habla de “hermanos fieles”, se refiere a quienes tienen un ministerio específico en la iglesia (ver Efe. 6:21; Col. 4:7; 1 Ped. 5:12). Por lo tanto, parece que Pablo se está dirigiendo no solo a los miembros de la iglesia en estas ciudades, sino también a sus **líderes**. La referencia a cargos descritos más específicamente en otros lugares (por ejemplo, en 1 Tim. 3:1-12; Tito 1:5-9) da testimonio de la existencia y la importancia de la **organización** desde el período más temprano de la iglesia.

Formar colaboradores como Timoteo y Epafras y proveer para el liderazgo de las iglesias locales era una prioridad para Pablo, pues ello le permitía extender su alcance evangelizador. En otras palabras, había un enfoque **estratégico** tanto para la evangelización como para la retención. Nuestros pioneros adventistas siguieron el modelo neotestamentario de organización eclesiástica, como muestran muchos artículos de la *Review and Herald* de la década de 1850. De hecho, Jaime White dijo: “El orden divino del Nuevo Testamento es suficiente para organizar la iglesia de Cristo. Si se necesitara más, habría sido provisto por inspiración” (“Gospel Order”, *Review and Herald*, 6 de diciembre de 1853, p. 173).

Mucho antes de que Pablo escribiera a estas iglesias, los apóstoles ya habían comenzado a establecer oficiales en la iglesia de Jerusalén (ver Hech. 6:1-6; 11:30), la cual “debía servir de **modelo** para [...] las iglesias que se establecieran en muchos otros puntos donde los mensajeros de la verdad trabajasen para ganar conversos al evangelio” (Elena de White, *Los hechos de los apóstoles* [Florida: ACES, 2009] p. 76).

Es bien sabido que Pablo utilizó a veces ayudantes literarios en la composición de sus epístolas. **Timoteo** es también mencionado como asistente editorial en otros lugares (ver, por ejemplo, Filipenses 1:1-3 y Colosenses 1:1, 2. El hecho de que Pablo siguiera usando tácitamente el pronombre de primera persona singular (“yo”) en lugar de “nosotros” demuestra que su **autoridad apostólica** respaldaba estas epístolas.


Comentarios de Elena G. de White

Rodeados por las costumbres y la influencia del paganismo, los creyentes de Colosas corrían peligro de ser inducidos a abandonar la sencillez del evangelio, y Pablo, al amonestarlos contra esa posibilidad, les presentó a Cristo como el único que los podía guiar seguramente…

“Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias”. Colosenses 2:6, 7.

Cristo había anticipado que se levantarían engañadores, por cuya influencia la “maldad” se multiplicaría y “el amor de muchos” se enfriaría. Mateo 24:12. Advirtió a sus discípulos que la iglesia correría más peligro por causa de este mal que por las persecuciones de sus enemigos.

Peligros modernos señalados: Alta crítica, evolución, espiritismo, teosofía y panteísmo.

La obra de la “alta crítica”, que consiste en disecar la Palabra de Dios, en tejer conjeturas acerca de ella, y en pretender reconstruirla, está destruyendo en realidad la fe en la Biblia como revelación divina. Está privando a la Palabra de Dios de la facultad de guiar, elevar e inspirar las vidas humanas.

(Reflejemos a Jesús, 26 de noviembre, p. 336)

La carta a los colosenses está llena de lecciones de gran valor para todos los que están ocupados en el servicio de Cristo. El creyente revelará en su vida diaria: misericordia, bondad, humildad, mansedumbre, tolerancia y el amor de Cristo…

En sus esfuerzos por alcanzar el ideal de Dios, el cristiano no debería desesperarse por nada. A todos es prometida la perfección moral y espiritual por la gracia y el poder de Cristo. Él es el origen del poder, la fuente de la vida. Nos lleva a su Palabra, y del árbol de la vida nos presenta hojas para la sanidad de las almas enfermas de pecado. Nos guía hacia el trono de Dios, y pone en nuestra boca una oración por la cual somos traídos en estrecha relación con él.

(Exaltad a Jesús, 7 de septiembre, p. 258)