PARA MEMORIZAR:
«Todas estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, que vivimos en estos tiempos finales» 1 Corintios 10:11
 

Lección 10 Para el Sábado, 6 de Diciembre

El verdadero Josué





- Audio Lección -


Miércoles, Diciembre 03

El verdadero Josué como antitipo

La historia de Josué debe verse a través del prisma de la **tipología**. Las guerras dirigidas por él son acontecimientos históricos que constituyen un segmento esencial de la historia de Israel. El objetivo de esas guerras era establecer a los israelitas en la Tierra Prometida, donde podrían disfrutar en paz de la herencia que les había sido asignada, y establecer una nueva sociedad basada en los principios de la Ley de Dios.

Más tarde, autores del Antiguo Testamento, como Isaías, presentan la obra del Mesías también como consistente en asignar las **«heredades desoladas [a su pueblo]»** (Isa. 49: 8, RVA-2015), utilizando la misma terminología que es tan frecuente en el libro de Josué. Así como la tarea de Josué había sido repartir la tierra a los israelitas, el Mesías, representado como el nuevo Josué, asigna la **herencia espiritual** a su nuevo Israel.

Lee Hebreos 3: 7-4: 11. ¿Cómo confirma el Nuevo Testamento que Josué, el nuevo Moisés, es en sí mismo un tipo de Jesucristo?

Los autores del Nuevo Testamento presentaron muchos aspectos del ministerio de Jesucristo en términos de la obra de Josué. Así como este entró en Canaán después de 40 años en el desierto, Jesús, el **«Josué antitípico»**, entró en su ministerio terrenal después de 40 días en el desierto (Mat. 4: 1-11; Luc. 4: 1-13) y en su ministerio celestial después de 40 días en el desierto de esta tierra (Hech. 1: 3, 9-11; Heb. 1: 2).

Después del bautismo de Jesús en el río Jordán, su «cruce del Jordán» (Mat. 3: 13-17; Mar. 1: 9-11), los escritores del Evangelio citan el Salmo 2: 7 e Isaías 42: 1; es decir, un salmo mesiánico y una canción sobre el Siervo sufriente de Dios (Mat. 3: 17; Mar. 1: 11; Luc. 3: 22). Por consiguiente, a través de su bautismo, **Jesús es presentado como el guerrero divino** que librará las guerras de Dios contra las fuerzas del mal mediante una vida de obediencia fiel, incluso hasta la muerte. Su vida y su muerte en la Cruz provocaron la expulsión de Satanás, dirigieron la conquista de nuestros enemigos espirituales, ofrecieron **descanso espiritual** a su pueblo y asignaron una herencia a los redimidos (Efe. 4: 8; Heb. 1: 4; 9: 15).

¿Qué significa poder «descansar» en lo que Cristo ha hecho por nosotros? Es decir, ¿cómo podemos tener la seguridad de que Jesús ha derrotado a Satanás en nuestro favor?


Comentarios Elena G.W

José y María iban cada año a Jerusalén para asistir a la fiesta de la pascua, de acuerdo con los requerimientos de la ley judía. Los días de la infancia de Cristo habían terminado. Ahora entraba al período de la juventud. Como era su costumbre, José y María se prepararon para realizar el largo viaje a Jerusalén. Llevaron a Jesús con ellos. Viajaban en compañía de muchos otros que también se dirigían a Jerusalén para observar esta fiesta solemne.

Es imposible que las mentes humanas puedan comprender las reflexiones del Hijo de Dios al contemplar con interés el templo por vez primera. No podemos hacer conjeturas acerca de qué clase de pensamientos se despertaron dentro de su pecho al recorrer los atrios y al observar y discernir la obra de los sacerdotes ministradores, el altar con su víctima sangrante, el incienso santo que se elevaba hacia Dios, y los misterios del Lugar Santísimo detrás del velo, y al comprender la **realidad que estas ceremonias prefiguraban**. Cristo mismo era la clave que podía revelar la verdad acerca de estos misterios sagrados, comprendidos borrosamente por José y María. Todos habían sido instituidos para representar a Cristo y **encontraron su cumplimiento en su muerte**.

La pascua era el nombre que se le había dado a esta ceremonia conmemorativa del admirable acontecimiento de la salida de los hebreos de Egipto. La noche que salieron, el ángel destructor entró en cada casa y quitó la vida de los primogénitos, desde el que se sentaba sobre el trono real hasta el primogénito del esclavo más bajo…

El Señor dio a los hebreos instrucciones especiales para que cada familia sacrificara un cordero y asperjara su sangre sobre los postes de la puerta, de modo que cuando el ángel destructor pasara por allí en su misión de muerte, **la sangre sobre los postes de la puerta constituyera una señal** que identificara a los moradores de la casa como adoradores del verdadero Dios. El ángel de la muerte pasaba por alto las casas designadas de esa manera. Los hebreos recibieron la orden de estar preparados para comenzar su viaje aquella noche memorable…

De acuerdo con las instrucciones divinas, todos estaban preparados para el comienzo de su viaje, listos a escuchar la orden de marcha para salir de Egipto…

Aunque la institución de la pascua apuntaba hacia el pasado, a la liberación milagrosa de los hebreos, también apuntaba hacia el futuro, mostrando la muerte del Hijo de Dios antes que sucediera. Durante la última pascua que el Señor celebró con sus discípulos, **instituyó la cena del Señor en lugar de la pascua**, para que se observara como recordativo de su muerte. Ya no tendrían más necesidad de la pascua, porque él, el gran Cordero representado, estaba listo para ser sacrificado por los pecados del mundo. En la muerte de Cristo **la figura se encontró con la realidad** (Exaltad a Jesús, 17 de enero, p. 25).


Juan 8:54-58   

Hebreos 3

7 Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz,
8 No endurezcáis vuestros corazones, Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto,
9 Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, Y vieron mis obras cuarenta años.
10 A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, Y dije: Siempre andan vagando en su corazón, Y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo.
12 Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo;
13 antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.
14 Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio,
15 entre tanto que se dice:
Si oyereis hoy su voz,
No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación. m
16 ¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés?
17 ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto?
18 ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron?
19 Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad.

Hebreos 4

1 Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado.
2 Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron.
3 Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo: Por tanto, juré en mi ira, No entrarán en mi reposo; m
aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo.
4 Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día.
5 Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo.
6 Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia,
7 otra vez determina un día: Hoy, diciendo después de tanto tiempo, por medio de David, como se dijo: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones.
8 Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día.
9 Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.
10 Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.
11 Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.

Hebreos 3

7 Por lo cual, como dice el Espíritu Santo:
Si oyereis hoy su voz,
8 No endurezcáis vuestros corazones,
Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto,
9 Donde me tentaron vuestros padres; me probaron,
Y vieron mis obras cuarenta años.
10 A causa de lo cual me disgusté contra esa generación,
Y dije: Siempre andan vagando en su corazón,
Y no han conocido mis caminos.
11 Por tanto, juré en mi ira:
No entrarán en mi reposo. m
12 Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo;
13 antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.
14 Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio,
15 entre tanto que se dice:
Si oyereis hoy su voz,
No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación. m
16 ¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés?
17 ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto?
18 ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron?
19 Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad.

Hebreos 4

1 Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado.
2 Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron.
3 Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo:
Por tanto, juré en mi ira,
No entrarán en mi reposo; m
aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo.
4 Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día.
5 Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo.
6 Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia,
7 otra vez determina un día: Hoy, diciendo después de tanto tiempo, por medio de David, como se dijo:
Si oyereis hoy su voz,
No endurezcáis vuestros corazones. m
8 Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día.
9 Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.
10 Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.
11 Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.

"Antitipo"

Un antitipo es la realidad o cumplimiento de algo que fue prefigurado por un "tipo" anterior. En teología bíblica, el "tipo" es un evento, persona u objeto del Antiguo Testamento, mientras que el "antitipo" es la realidad espiritual o histórica que representa, a menudo relacionada con Jesucristo y el Nuevo Testamento. Un ejemplo es el "tipo" de la serpiente de bronce que Moisés levantó, cuyo "antitipo" es Jesús levantado en la cruz, ambas prefiguraciones de la salvación.

Juan 1:14

14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

Juan 1:18

18 A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

Mateo 22:16
  • 16 Y le enviaron los discípulos de ellos con los herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres amante de la verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios, y que no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los hombres.
Lucas 10:22
  • 22 Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.
Juan 14:6
  • 6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Juan 14:24
24 El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.

Mateo 26:61

61 que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres días reedificarlo.

Juan 1:14

14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

Juan 2:21

21 Mas él hablaba del templo de su cuerpo.

1 Corintios 3:16-17

16 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? 17 Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.

2 Corintios 3:16

16 ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo:Habitaré y andaré entre ellos,Y seré su Dios,Y ellos serán mi pueblo.

Apocalipsis 3:12

12 Al que venciere, yo lo haré **columna en el templo de mi Dios**, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.

Apocalipsis 11:19

19 Y el **templo de Dios fue abierto en el cielo** , y el **arca de su pacto** se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo.

Apocalipsis 21:3

3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el **tabernáculo de Dios con los hombres**, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.

Apocalipsis 21:22

22 Y no vi en ella **templo**; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero.