Dones espirituales
Lección 6, para el 7 de agosto

Dones espirituales

Pablo compara a la iglesia con un cuerpo compuesto por muchos miembros, cada uno con diferentes roles, funciones y dones. Empleados con amor, estos dones espirituales promueven la unidad que refleja el carácter de Dios.

Diversidad de dones

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Pablo introduce un nuevo tema en 1 Corintios 12:1 con la fórmula «acerca de». Los eruditos discuten si se refiere a los «dones espirituales» o a las «personas espirituales», ya que la expresión griega _tōn pneumatikōn_ permite ambas interpretaciones. La traducción «dones espirituales» es preferible a la luz de 1 Corintios 12:4, donde Pablo se refiere claramente a ellos. En 1 Corintios 12:2-3, el apóstol señala que el primer don del Espíritu es la confesión audaz de que Jesús es el Señor. En los tiempos del Nuevo Testamento, llamar Señor a Jesús equivalía a decir que el César no lo era (Hechos 17:7; ver también Juan 19:12, 15). Esto era considerado un acto de sedición contra el poder imperial y, por lo tanto, se lo castigaba con la muerte.

Jesús y Pablo enfatizaron que la fe en Dios, incluso ante la persecución y la amenaza de muerte, es un don del Espíritu. En realidad, la fe es el más básico de los dones. No es, pues, de extrañar que ella ocupe el primer lugar en la lista de 1 Corintios 13:13. El hecho de que la fe es un don espiritual queda claro en 1 Corintios 12:9. Sin embargo, hay muchos otros dones. El hecho de que el Espíritu Santo distribuya los diferentes tipos de dones «a cada uno en particular como él quiere» (1 Corintios 12:11) demuestra que todos ellos son necesarios.

Lee 1 Corintios 12:1-6. ¿Cuál es el énfasis de este pasaje?

La repetición de la palabra «diversos» en los versículos 4 y 5 enfatiza la multiplicidad de dones. Lo que Pablo denomina «dones espirituales» en 1 Corintios 12:1 es desarrollado en los versículos 4-6 desde tres ángulos diferentes, a saber: «dones» (_jarisma_); «servicios», o «ministerios» (_diakonia_); y «actividades» (_energēma_). Aunque estas palabras tienen significados diferentes, es importante no establecer una distinción demasiado marcada entre ellas en vista del paralelismo existente en el pasaje. También es necesario tener en cuenta que los dones espirituales tienen el propósito de promover la unidad basada en el carácter trino de Dios (ver también Efe. 4:8-11). El Espíritu concede dones a los creyentes, mientras que Dios da a estos la capacidad de servir a Cristo en la comunidad de creyentes merced a esos dones (1 Corintios 12:5-6). Cada cristiano recibe dones en particular (1 Corintios 12:11), pero todos ellos deben beneficiar a la comunidad de creyentes como conjunto.

Nota nuevamente el énfasis de Pablo en la unidad. ¿Por qué es tan importante para la iglesia?

Comentarios Elena G.W

Los talentos que Dios ha confiado a su iglesia representan especialmente los dones y bendiciones impartidos por el Espíritu Santo. “Porque a este es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere”. 1 Corintios 12:8-11.

En toda la organización divina, no hay nada más hermoso que el plan de darles a los hombres y las mujeres diversidad de dones. La iglesia es su jardín adornado con gran variedad de árboles, plantas y flores. Él no espera que el hisopo adquiera las proporciones de un cedro, ni que un olivo alcance la altura de la majestuosa palmera. Muchos han recibido solo una limitada educación religiosa e intelectual, pero Dios tiene una tarea para que estas personas la realicen, si trabajan humildemente, confiando en él…

Dones diferentes son impartidos a diferentes personas, para que los obreros sientan la necesidad unos de otros. Dios los otorga para que sean empleados en su servicio; no para glorificar a su poseedor, ni para elevar al hombre, sino para exaltar al Redentor del mundo. Deben ser utilizados para el bien de toda la humanidad, para representar la verdad, y no con el fin de testificar una falsedad… En cada palabra y acción se revelará bondad y amor; y cuando cada obrero ocupe fielmente el lugar que le corresponde, será respondida la oración de Cristo pidiendo la unidad de sus seguidores, y el mundo conocerá que estos son sus discípulos (Recibiréis poder, 1o de julio, p. 193).

Cuando se realice el juicio y se abran los libros, muchos se sorprenderán por la evaluación del carácter que Dios hace. Se darán cuenta de que él no mira como el hombre lo hace; que su juicio no es como el de los hombres. Lee el corazón. Conoce los motivos que impulsan las acciones, y reconoce y ensalza cada esfuerzo fiel hecho en su honor. El Señor utiliza diversos dones en su obra. Que ningún obrero piense que sus talentos son superiores a los de otro. Permitan que Dios sea el juez. Él prueba y aprueba a sus siervos, y hace una evaluación justa de sus habilidades. Él ha puesto en la iglesia una variedad de dones como para afrontar todas las necesidades de la diversidad de mentes con las cuales sus obreros entrarán en contacto.

El Señor ha dado a cada hombre su tarea, y cada creyente ha de hacer la obra que el Señor le dio. No todos tienen los mismos dones o disposición. Sin embargo, todos necesitan sentir diariamente el poder convertidor del Espíritu Santo a fin de llevar mucho fruto para el Señor. No es el que predica el evangelio quien provee la eficiencia que trae éxito a sus esfuerzos. Es el Obrero invisible que está detrás del ministro quien convence y convierte a las personas (Recibiréis poder, 20 de julio, p. 212).

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