Dones espirituales
Lección 6, para el 7 de agosto

Dones espirituales

Pablo compara a la iglesia con un cuerpo compuesto por muchos miembros, cada uno con diferentes roles, funciones y dones. Empleados con amor, estos dones espirituales promueven la unidad que refleja el carácter de Dios.

El don de profecía

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El don de profecía ocupa un lugar destacado en la discusión de Pablo acerca de los dones espirituales. Curiosamente, este don suele ser mencionado antes que el de lenguas (1 Corintios 12:10, 28; 13:8), el cual aparece primero en algunas ocasiones solo para enfatizar su importancia relativa en comparación con el de profecía (1 Corintios 14:4-6, 22).

Lee Efesios 4:11-13 y 1 Corintios 14:3-4. ¿Qué dicen estos pasajes acerca del propósito de los dones espirituales en general y del don de profecía en particular?

El don de profecía tiene como objetivo edificar, exhortar y consolar (1 Corintios 14:3; comparar con Hechos 15:32). Esto sugiere que la profecía no se refiere tanto a predecir el futuro como a la manera apropiada de vivir en el presente. El verbo griego _profēteuō_ puede significar «decir algo por adelantado» o «decir algo en nombre de otra persona». El primer sentido se observa en Hechos 2:29-31 (comparar con Amós 3:7), donde la idea de que David es un profeta se explica como la acción de «ver de antemano», o prever. El segundo sentido se advierte en Hechos 15:32, donde Judas y Silas son identificados como profetas. Sin embargo, su «profecía» consistía en consolar y confirmar «a los hermanos con abundancia de palabra».

Efesios 4:11-13 señala que los dones espirituales no cesarían en la era apostólica, sino que estarían presentes hasta el fin (Hechos 2:39). Sin embargo, si alguien afirma ser profeta, debe ser evaluado según las Escrituras. En términos generales, deben cumplirse cuatro reglas. Primero, las profecías o predicciones anunciadas por la persona deben cumplirse (Deuteronomio 18:22; Jeremías 28:8-9). Segundo, el mensaje debe concordar o estar en armonía con el de los profetas anteriores (Deuteronomio 13:1-3; Isaías 8:20). Tercero, la vida o conducta de la persona debe demostrar un compromiso con Cristo (1 Juan 4:1-3). Cuarto, Jesús dijo que los falsos profetas serían reconocidos por sus frutos (Mateo 7:15-20). Esto también se aplica a los verdaderos profetas.

El libro de Apocalipsis indica que el don de profecía es una característica distintiva de la iglesia remanente (Apocalipsis 12:17; 19:10). Como adventistas del séptimo día, creemos que este don fue otorgado a Elena G. de White y que se pone de manifiesto en sus escritos.

¿Cuáles son las razones que tenemos para creer en el don profético de Elena G. de White? ¿Qué preguntas quedan acerca de su papel y autoridad?

Comentarios Elena G.W

La verdad, para que ejerza una influencia genuina en el corazón humano, debe ser reconocida delante del universo celestial, delante de los mundos que no han caído y delante de los hombres. Que nadie tenga la idea de que a hurtadillas puede realizar su propia salvación, o recibir la bendición espiritual más pequeña que ofrece el evangelio. El Señor pide una confesión valiente y abierta. “Vosotros sois mis testigos, dice Jehová”. Isaías 43:10. Ninguna cosa puede ganarse efectivamente en el progreso del conocimiento de Dios y nuestro Salvador Jesucristo hasta que el creyente que anhela la excelencia cristiana del carácter, se convierta en lo que Dios se ha propuesto: un espectáculo para el mundo, los ángeles y los hombres, en una ciudad puesta en una colina donde no se puede ocultar…

Cuando se colocan los pies sobre la sólida Roca, Jesucristo, como el fundamento, se recibe una dotación de poder de la Fuente de todo conocimiento, toda sabiduría y eficacia espiritual, para que todos sepan a qué grupo pertenece: al de los que guardan los mandamientos o al de los que los transgreden. La bandera del Príncipe Emanuel, que ondea sobre su cabeza, no dejará de aclarar cualquier duda y de hacer comprender a todos que guardamos los mandamientos de Dios y tenemos el testimonio de Jesucristo. El amor de Jesús posee un poder constreñidor (A fin de conocerle, 27 de julio, p. 214).

Nadie necesita sentir que es demasiado humillante… presentarse ante el trono de la gracia en busca de más provisiones. Las puertas del templo deben abrirse. El templo del alma debe ser purificado de toda contaminación moral, los altares del sacrificio deben aprestarse, el egoísmo debe ser extirpado del alma, los ídolos sacrificados…

Se nos ha llamado frecuentemente la atención a casos de jóvenes que han sido confundidos por los maestros y los ministros de la Palabra en las iglesias, porque hay quienes hacen como hizo la nación judía: “enseñando como doctrina mandamientos de hombre”. Toman la Biblia globalmente como la Palabra de Dios, pero no creen que todo en ella es inspirado. Un sabio cuestiona algunas porciones de ella y algún otro, supuestamente bueno, cuestiona otro libro, y así la incredulidad se introduce furtivamente en las mentes de los jóvenes. Muy pronto se debilita el conocimiento de la verdad y su fe se confunde. No saben qué creer…

Vivir de acuerdo con la verdad bíblica proporciona una tendencia directa y poderosa a la expansión y el crecimiento. Cada virtud se vigoriza en la medida en que se la ejercita. Es la prueba dolorosa la que nos aparta de las engañosas influencias mundanas A cada paso vemos obstáculos que presenta Satanás, y tenemos que luchar contra dificultades, pero se gana en experiencia al tener que presionar contra estas barreras. Entonces se abre el camino, y desde el cielo se presentan motivaciones frescas; la fe se confirma al contemplar a Cristo.

Los atractivos de Cristo satisfacen plenamente, y mediante él obtenemos nuestro título de propiedad a una herencia incorruptible e incontaminada. Su gracia es suficiente. La simpatía y el amor de Jesús suplican, instándonos a seguir en sus pasos, para conocer al Señor hasta que conozcamos su salida, preparada como la aurora (Alza tus ojos, 22 de diciembre, p. 370).

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