Un retrato del amor
Lección 7, para el 14 de agosto

Un retrato del amor

El amor es el camino más excelente. Sin amor, los dones más espectaculares no son nada. Pablo describe la naturaleza del amor genuino y su rol central en la vida cristiana.

Fe, esperanza y amor

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Hemos aprendido hasta aquí que el amor es paciente, bondadoso, gozoso, tenaz, creyente, esperanzado y perseverante porque Jesús es así. Una vez que vemos estas cualidades en Jesús, el siguiente paso es imitarlo. Ese era el deseo de Pablo para los corintios. Sin embargo, si eliminamos el «no» de las ocho características negativas del amor, «obtenemos una descripción bastante clara de la conducta de los corintios dentro de su círculo eclesiástico. Es decir, eran envidiosos, jactanciosos, arrogantes, groseros, egoístas, irascibles y atentos a los errores ajenos. Pablo adapta los verbos que utiliza aquí a la situación de Corinto» (Verlyn D. Verbrugge, «1 Corintios», en The Expositor’s Bible Commentary: Romans–Galatians [Grand Rapids: Zondervan, 2008], p. 372).

Los corintios tenían mucho que aprender, al igual que nosotros. Después de describir lo que el amor hace y lo que no hace, Pablo concluye su sección enfatizando la naturaleza eterna del amor genuino para estimular así su práctica.

Un día, las profecías ya no serán necesarias, hablaremos un solo idioma, y el imperfecto entendimiento humano dará paso a un nuevo y completo conocimiento acerca de Dios (1 Corintios 13:12). Los dones del Espíritu cesarán solo cuando el propósito para el que existen haya alcanzado su cumplimiento (1 Corintios 13:10). «Pero el amor nunca dejará de existir» (1 Corintios 13:8).

Del mismo modo, cuando Cristo regrese, la fe dará paso a la percepción visual de lo ahora invisible (2 Corintios 5:7), y lo que hemos esperado durante tanto tiempo se hará realidad (Romanos 8:24). Y, sobre todo, el amor perdurará entonces como emblema del carácter de nuestro Dios trino. Sin embargo, en cierto sentido, la fe y la esperanza también durarán para siempre. La fe como experiencia de la salvación (Romanos 4:3) y la esperanza como deseo y expectativa de nuevos deleites y conocimientos en la nueva tierra marcarán para siempre la experiencia de los redimidos. Pero el amor de Dios prevalecerá eternamente.

Muy pronto veremos a nuestro Señor cara a cara (1 Corintios 13:12). Hasta que ese día llegue, nuestras vidas deben estar definidas por estas tres virtudes: fe, esperanza y amor. Esta tríada es representativa de la plenitud de la vida cristiana por medio del Espíritu, razón por la cual era mencionada a menudo entre los cristianos (Romanos 5:1-5; Gálatas 5:5-6; Efe. 1:15, 18; 4:1-5). Sin embargo, el amor es la mayor de todas, ya que es la única virtud utilizada para describir la naturaleza misma de Dios (1 Juan 4:8).

Reflexionemos acerca de la afirmación «Dios es amor». ¿Qué significa exactamente? Y, aunque solo podamos comprender parcialmente la idea, ¿por qué esa afirmación es una buena noticia para nosotros?

Comentarios Elena G.W

El conocimiento del camino del Señor está aumentando, y continuará en aumento. La herejía y la superstición están vistiendo al mundo con las vestiduras de saco de la rebelión y la transgresión. Publicaciones y novelas baratas de todas clases circulan como hojas de otoño, y las mentes de miles están tan enredadas con esa basura deleznable e irreligiosa que no hay lugar en la mente para una lectura sólida. La Palabra de Dios y todo lo que elevaría al hombre de su degradación se trata con indiferencia.

Pero la Palabra de Dios contiene la verdad, y todos los que apoyan la verdad de Dios para este tiempo están haciendo una obra para la eternidad. Los que aplican la Palabra de Dios a la mente y el corazón están definidamente poniéndose de parte de Dios y del universo del cielo. Se pondrán corazón a corazón y mano a mano en defensa de lo santo y lo puro, de lo que soportará la prueba de los siglos. Los que apoyen el error mediante las palabras, la pluma y la voz, y mediante la opresión de los que están relacionados con la verdad, están del otro lado, con el primer gran apóstata, y los hombres malvados que son sus instrumentos. La Palabra afirma que estos “irán de mal en peor, engañando y siendo engañados”. Y en uno de estos dos lados estarán los hombres hasta el fin.

Todas nuestras facultades pertenecen a Dios. Son suyas por creación y redención. Dios ha dado a cada cual su medida de poder y espera que lo ponga del lado de la verdad. Así resplandecerá. El cristiano debe permanecer con un interés íntegro del lado del Señor. “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor”. 1 Corintios 13:13. La fe contempla más allá de las dificultades desanimadoras y se aferra de lo invisible, de la Omnipotencia misma; por eso no se la puede derrotar. La fe, la esperanza y el amor son hermanas, y su obra se combina perfectamente para resplandecer en medio de la oscuridad moral del mundo. Hay que instruir a los niños y los jóvenes; al ignorante hay que enseñarle mediante paciente esfuerzo para que sepa qué es la verdad. Hay que impartírsela línea sobre línea (Cada día con Dios, 2 de mayo, p. 129).

“Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor”. 1 Corintios 13:13. En la vida de Cristo, este amor encontró expresión perfecta. Él nos amó en nuestro pecado y degradación… No hubo desaliento en su paciencia ni menoscabo en su celo. Las ondas de la misericordia, rechazadas por el orgullo, la impenitencia, los corazones desagradecidos, siempre retornaron en una poderosa corriente de amor.

El que está constreñido por el amor de Cristo avanza entre sus semejantes para ayudar a los desamparados y alentar a los abatidos, para señalar a los pecadores el ideal que Dios tiene para sus hijos y para dirigirlos hacia él (En los lugares celestiales, 15 de agosto, p. 236.

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