Un retrato del amor
Lección 7, para el 14 de agosto

Un retrato del amor

El amor es el camino más excelente. Sin amor, los dones más espectaculares no son nada. Pablo describe la naturaleza del amor genuino y su rol central en la vida cristiana.

Un retrato de Jesús

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Al leer 1 Corintios 13:4-7, podemos sentirnos frustrados de que, en mayor o menor medida, no logramos mostrar todas esas características del amor. Es probable que Pablo tuviera en mente a la persona de Jesús cuando escribió ese capítulo. De hecho, solo Cristo reveló perfectamente todos esos rasgos distintivos del amor. Por lo tanto, la descripción que Pablo hace del amor es, en última instancia, un retrato de Jesús.

Lee Juan 13:1, 34; 15:9, 12; 1 Timoteo 1:14; 2 Timoteo 1:7, 13; 1 Juan 3:16; 4:7-12, 19-21. ¿Qué enseñan estos pasajes acerca del amor?

**Dios es amor (1 Juan 4:8).** Él nos ama tanto que dio a su Hijo único para nuestra salvación (Juan 3:16). Jesús es la expresión plena de ese amor (Hebreos 1:3). Si deseamos saber cómo se expresa el amor, debemos observar detenidamente a Jesús. Si prestamos cuidadosa atención a la descripción que el Nuevo Testamento hace de él, notaremos que posee todas las características positivas del amor mencionadas en 1 Corintios 13.

**Jesús es paciente.** «Dios fue misericordioso conmigo, a fin de que en mí, el peor de los pecadores, pudiera Cristo Jesús mostrar su paciencia infinita [_macrothymia_]» (1 Timoteo 1:16, NVI).

**Jesús es bondadoso.** La Biblia dice que «el Señor es bueno» (1 Pedro 2:3). La palabra «Señor» en este pasaje se refiere a Jesús. El término «bondadoso», o «bueno», es traducción de la palabra griega _jrēstos_, que proviene de la misma raíz que el verbo _jrēsteuomai_ («mostrar bondad») en 1 Corintios 13:4.

**Jesús se regocija en la verdad.** Él experimentó alegría al hacer la voluntad del Padre y disfrutar de su amor (Juan 15:9-11; 17:12-14).

**Jesús soporta todas las cosas.** Hebreos 12:2-3 dice que Jesús «soportó la cruz» (NVI) y «soportó tal hostilidad de los pecadores contra sí mismo» (LBLA). Nadie ha soportado tanto como Jesús (Filipenses 2:8). ¡Lo hizo «en vista del gozo que le esperaba» (Hebreos 12:2)!

**Jesús lo cree todo.** Cuando Ananías cuestionó la autenticidad de la conversión de Pablo (Hechos 9:13-14), Jesús respondió: «Este hombre es un instrumento elegido por mí» (Hechos 9:15). Jesús ve a las personas no como son, sino como llegarán a ser en virtud del poder divino.

¿De qué otras maneras nos revela Jesús en qué consiste el verdadero amor?

Comentarios Elena G.W

La ley de Dios, por su naturaleza misma, es inmutable. Es una revelación de la voluntad y del carácter de su Autor. Dios es amor, y su ley es amor. Sus dos grandes principios son el amor a Dios y al hombre… El carácter de Dios es justicia y verdad; tal es la naturaleza de su ley…

Al principio el hombre fue creado a la imagen de Dios. Estaba en perfecta armonía con la naturaleza y la ley de Dios; los principios de justicia estaban grabados en su corazón. Pero el pecado lo separó de su Hacedor. Ya no reflejaba más la imagen divina. Su corazón estaba en guerra con los principios de la ley de Dios… Mas “de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito”, para que el hombre fuese reconciliado con Dios. Por los méritos de Cristo puede restablecerse la armonía entre el hombre y su Creador. Su corazón debe ser renovado por la gracia divina; debe recibir nueva vida de lo alto. Este cambio es el nuevo nacimiento (La maravillosa gracia de Dios, 12 de enero, p. 20).

“Dios es amor”. Su naturaleza y su ley son amor. Lo han sido siempre y lo serán para siempre…

Cada manifestación del poder creador es una expresión del amor infinito.

Por su poder el verano y el invierno, el tiempo de sembrar y de recoger, el día y la noche siguen el uno al otro en su sucesión regular. Es por su palabra como florece la vegetación y aparecen las hojas y las flores se llenan de lozanía. Todo lo bueno que tenemos, cada rayo de sol y cada lluvia, cada bocado de alimento, cada momento de la vida, es un regalo de amor.

La historia del gran conflicto entre el bien y el mal, desde que principió en el cielo hasta el final abatimiento de la rebelión y la total extirpación del pecado es también una demostración del inmutable amor de Dios.

El don de Cristo revela el corazón del Padre.

Dios otorgó al mundo el don maravilloso de su Hijo unigénito. A la luz de este hecho, ningún habitante de los otros mundos podrá decir que Dios podía haber hecho más de lo que hizo para demostrar su amor hacia los hijos del hombre. Realizó un sacrificio que desafía todo cómputo.

Hay miles que tienen un falso concepto de Dios y de sus atributos. Están tan ciertamente adorando a un falso dios como los seguidores de Baal. ¿Estamos nosotros adorando al verdadero Dios, según está revelado en su Palabra, en Cristo y mediante la naturaleza, o estamos adorando algún ídolo filosófico que hemos puesto en su lugar? Dios es un Dios de verdad. La justicia y la misericordia son los atributos de su trono. Es un Dios de amor, de bondad y de tierna compasión. Así está representado por su Hijo nuestro Salvador. Es un Dios de paciencia y longanimidad. Si así es el ser a quien adoramos y cuyo carácter procuramos imitar, entonces estamos adorando al verdadero Dios (The Faith I Lived By, p. 59; parcialmente en La fe por la cual vivo, 22 de febrero, p. 61).

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