“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”Hebreos 4:12
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Éxodo 4:10-16; Lucas 8:22-25; Juan 3:1-10; Hechos 16:25-34; 1 Corintios 5:1-5; Lucas 7:28.
El 9 de noviembre de 1989, la declaración de Günter Schabowski en directo por televisión en la Alemania Oriental comunista puso en marcha la caída del Muro de Berlín. En su calidad de portavoz de prensa de Alemania Oriental, Schabowski cometió un error durante la rueda de prensa televisada. En lugar de anunciar que los alemanes orientales podrían visitar Europa Occidental tras el largo y difícil proceso de obtención de los visados correspondientes, se limitó a decir que se permitiría a los alemanes orientales visitar Europa Occidental. Cuando un periodista le preguntó cuándo entraría en vigor el cambio de política, Schabowski respondió: «Por lo que yo sé, esto entra en vigor inmediatamente, sin demora». En cuestión de minutos, la gente comenzó a acudir en masa a los puestos fronterizos, exigiendo que se les dejara pasar, tal y como había anunciado el gobierno.
A menudo se ha delegado en algunas personas la autoridad para hablar en nombre de una empresa o incluso de un país.
Esta semana examinaremos la autoridad de los profetas que hablaron en nombre de Dios, tanto los canónicos como los que no escribieron un libro de la Biblia, como Natán, Juan el Bautista y Elena de White.