Manifestación profética en momentos cruciales
Lección 11, para el 12 de diciembre

Manifestación profética en momentos cruciales

UNA MADRE EN ISRAEL

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Después de liberar a los israelitas de la esclavitud en Egipto, Dios les dio la tierra de Canaán. Les prometió bendecirlos abundantemente si obedecían sus leyes y mandamientos. También les advirtió que la ruptura del pacto les acarrearía sufrimiento y destrucción (Deut. 27-30), lo cual ocurrió cuando los israelitas dejaron de cumplirlo. Tras la muerte de Josué, fueron oprimidos por los pueblos vecinos y clamaron a Dios. En respuesta, «el Señor levantó jueces que los libraran de sus despojadores» (Juec. 2:16). También envió profetas para animar a los israelitas a renovar su pacto con él y fortalecerlos contra sus opresores.

Lee Jueces 4:4-16 y 5:1-5. ¿Qué hizo Débora en favor de Israel?

Débora desempeñó un papel profético fundamental al transmitir el mensaje de Dios a Israel y a Barac, el comandante de la nación, mientras este reunía a las tropas.

Fue ella quien dio a Barac la señal para comenzar la batalla, diciendo: «¡Levántate!, porque en este día el Señor ha entregado a Sísara en tus manos. ¿No ha salido ya el Señor delante de ti?» (Juec. 4:14).

Débora fue clave como jueza en Israel. Su liderazgo y su fe en la promesa divina de victoria fortalecieron a los israelitas en su lucha contra sus enemigos. La habilidad de Barac como comandante militar y su disposición, aunque renuente, a liderar el ejército de Israel también fueron importantes, pero eso no fue lo que les dio la victoria.

Este es quizás el mensaje más importante de la historia de la profetisa Débora y del soldado Barac. En medio de la celebración de una impresionante victoria, las personas más poderosas de Israel —una jueza y un comandante victorioso— condujeron a la comunidad a glorificar a Dios.

He allí la naturaleza del verdadero liderazgo espiritual.

El ministerio profético de Débora da testimonio de la fidelidad de Dios en tiempos de angustia y opresión. Cuando el Señor le dio el mensaje para Barac, ella no cuestionó la viabilidad de reunir suficientes tropas ni argumentó que los israelitas eran demasiado débiles como para ganar la batalla. En cambio, transmitió su mensaje con convicción y animó a Barac a dejar de lado sus dudas y a confiar en la providencia de Dios.

¿Cómo podemos aprender a confiar en Dios cuando las circunstancias no son muy alentadoras?

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