“Nada hace Dios, el Señor, sin revelar su secreto a sus siervos los profetas”Amós 3:7
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 2 Pedro 2:5; Jueces 4:4-16; 1 Reyes 18:21, 38-39; Isaías 59:1-4; Nehemías 9:30; Apocalipsis 1:1-3.
Los seres humanos han estado predispuestos desde la caída a elegir los placeres temporales del pecado en lugar de la vida eterna ofrecida por Jesús. Dios conoce esta triste realidad, pero nos ama y trabaja por nuestra salvación a pesar de ello. Por eso, en momentos cruciales de la historia, Dios ha actuado de maneras extraordinarias en favor de su pueblo por medio del ministerio profético. Sin embargo, cuando sus esfuerzos han sido rechazados repetidamente, él ha advertido acerca del juicio.
El Señor siempre anuncia sus acciones por medio de sus profetas antes de llevarlas a cabo (Amós 3:7). Si las personas se arrepienten, él se apresura a perdonar.
Él sigue comunicándose con nosotros de la misma manera. Por lo tanto, es razonable que se comunique con su pueblo en los últimos días de la historia tal como lo hizo en el pasado. La lección de esta semana repasará momentos cruciales de la historia de la salvación en los que Dios utilizó a profetas para revelar claramente su voluntad a su pueblo y al mundo en general. También exploraremos el papel del inspirado ministerio de Elena de White en momentos cruciales del crecimiento del movimiento adventista.