“En el pasado, Dios habló muchas veces y de muchas maneras a nuestros padres mediante los profetas; pero en estos últimos días nos habló por su Hijo, a quien constituyó heredero de todo, por medio de quien hizo el universo”Hebreos 1:1-2
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Génesis 1:27-28; 3:1-8; Lucas 15:11-32; Génesis 3:14-24; Éxodo 19:16-22; Juan 10:27-30.
La tecnología digital nos permite comunicarnos con amigos y familiares que se encuentran en lugares lejanos. Aunque esto es maravilloso, nada es mejor que estar juntos. Algo especial sucede cuando nos reunimos, nos abrazamos y nos comunicamos cara a cara.
Esta semana se nos recordará que los seres humanos fuimos creados para relacionarnos cara a cara con nuestro Creador. Sin embargo, el pecado destruyó hace mucho tiempo esta conexión íntima. Para restaurar esa comunicación con sus amadas criaturas, Dios nos ha hablado de diversas formas. La más reconocida de las interacciones divinas con la humanidad son los portavoces cuidadosamente elegidos, conocidos como profetas, que transmiten sus mensajes. Los mensajes de esos profetas quedaron generalmente registrados en la Biblia, pero no siempre.
El plan de Dios es restaurar su imagen en nosotros, la imagen que el pecado malogró. El plan de salvación consiste precisamente en la restauración que se completará cuando Dios cree un «nuevo cielo y nueva tierra, donde mora la justicia» (2 Ped. 3:13).
Hasta entonces, Dios sigue hablándonos mediante profetas.