¡Escuchen esto!
Lección 7, para el 14 de noviembre

¡Escuchen esto!

LA RECEPCIÓN Y LA COMUNICACIÓN DE LOS MENSAJES DE ELENA G. DE WHITE

Próximamente
0:00
0:00
Audio gentileza de audioescuelasabatica.com

Arturo White, quien fue director del Patrimonio de los Escritos de Elena G. de White, así como nieto de ella y James White, estimó que su abuela recibió cientos de visiones y sueños proféticos durante su vida. Las visiones duraban desde unos minutos hasta varias horas y, en ocasiones, eran presenciadas por muchas personas. En algunas ocasiones, incluso quienes eran escépticos respecto de su don profético pudieron examinarla durante tales manifestaciones públicas.

Al igual que los profetas bíblicos, Elena de White experimentó fenómenos sobrenaturales mientras estaba en visión. En 1868, James White dio una descripción detallada del estado de su esposa Elena durante una visión. Ella estaba «completamente inconsciente de lo que sucedía a su alrededor»; no respiraba; sus músculos y sus articulaciones estaban «rígidos»; sus movimientos y sus gestos eran «distendidos y delicados» y tenía los ojos abiertos. Después de salir de la visión, perdía temporalmente la vista. Nadie podía controlar cuándo ni cuánto tiempo estaría en visión, ya que las visiones solían ser inesperadas incluso para ella misma (ver James White, Life Incidents, pp. 271-274).

Al igual que en los tiempos bíblicos, algunos aceptaban los consejos comunicados por Dios mediante la profeta, mientras que otros los rechazaban. Como dijo la señora de White: «Dios me puso para reprender a su pueblo, y […] considerará a todos aquellos a quienes se proclama este mensaje como responsables del modo en que lo traten. […] Yo no escogí esta desagradable tarea. No me trae la alabanza o el favor de los hombres. […] En nombre de mi Redentor y con su fuerza, haré cuanto pueda. Advertiré, aconsejaré, reprenderé y alentaré tal como dicta el Espíritu de Dios, tanto si se me escucha como si se me silencia. Mi deber no es complacerme, sino hacer la voluntad de mi Padre celestial, el cual me ha encargado la obra» (Testimonios para la iglesia, t. 4, p. 229).

Curiosamente, muchos de los que rechazaron sus mensajes proféticos lo hicieron debido a su propia incredulidad o a desacuerdos personales con Elena de White, más que por motivos teológicos. Elena de White se mostró muy amable con quienes expresaron escepticismo acerca de su don profético. De hecho, dejó claro que esas personas debían ser tratadas con «mucha paciencia y amor fraternal […] hasta que encuentren su lugar y adopten una posición en favor o en contra» (Testimonios para la iglesia, t. 1, p. 294).

Elena de White estaba convencida de que la verdadera evidencia de su don profético eran los mensajes que Dios le había dado. Creía que si las personas buscaban sinceramente la verdad, llegarían a comprender que su don era genuino. Confiaba en que Dios las guiaría en su búsqueda de discernimiento, pero también escribió que Dios nos ha dado evidencias suficientes «para inclinar nuestra fe hacia el lado de la verdad» (Testimonios para la iglesia, t. 4, p. 228).

Para conocer más acerca de este tema, lee Elena de White, «Actitudes acerca de los Testimonios» y «Redacción y distribución de los Testimonios para la iglesia», en Mensajes selectos, t. 1, pp. 47-69.

Escuela Sabática™ 2026 v2.0 Desarrollado por Raúl Medina & Julio Silva